Conoce las ventajas de ser un cascarrabias

La ira indica si la situación en la que estamos es mala y nos proporciona energ...

24/08/2016 8:00
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Traer mala cara es un mecanismo natural en el cuerpo.

Desde los rencores obsesivos de Newton hasta las rabietas de Beethoven, parece que los genios, a menudo, tienen, valga la redundancia, mal genio.

Durante años el porqué fue un misterio, hasta que,, en 2009, Matthjis Baas, de la Universidad de Amsterdam, en Holanda, eligió a un grupo de estudiantes dispuestos a enfadarse en hombre de la ciencia.

La mitad de ellos tenía que recordar algo que les hiciera sentirse enojados y escribir un breve ensayo, la otra mitad tenía que experimentar tristeza.

El equipo de los enojados produjo más ideas, y sus contribuciones fueron más originales y menos repetitivas que las del otro equipo. Los estudiantes que estaban enfadados eran mejores en innovación accidental, o lo que se conoce como “pensamiento desestructurado”.

En esencia, la creatividad se reduce a la facilidad con la que nuestra mente se desvía de una ruta de pensamiento hacia otra. La ira prepara al cuerpo para movilizar recursos, nos dice si la situación en la que estamos es mala y nos proporciona la energía suficiente para salir de ella.

El proceso cerebral

La rabia se genera en la amígdala, una estructura responsable de detectar lo que amenaza a nuestro bienestar. Aunque se cree que esta respuesta fisiológica evolucionó para preparar al cuerpo a la agresión física, tiene otros beneficios.

Aumenta la motivación y dota a la gente de las agallas suficientes para correr riesgos mentales.

Reprimirse es malo para el corazón

La ira reprimida aumenta las posibilidades de tener un ataque cardíaco en casi tres veces.

Todavía no se sabe exactamente por qué ocurre esto, pero otros estudios han demostrado que también puede generar hipertensión arterial crónica.

Beneficios sociales

El mal humor puede ser beneficioso para un gran número de habilidades sociales.

Los estados de ánimo negativos indican que estamos en una situación nueva y desafiante y nos hacen estar más atentos y observadores.

Gruñón, pero imparcial

Aunque la felicidad puede considerarse virtuosa, no siempre nos trae tantos beneficios, las personas que se sienten tristes prestan más atención a las normas sociales y a las expectativas externas, y actúan de manera más justa hacia los demás.

En algunas situaciones, la felicidad implica riesgos más serios, está asociada con la hormona del cariño, la oxitocina, la cual, según varios estudios, reduce nuestra habilidad para detectar amenazas y nos hace más vulnerables.

Pesimismo defensivo

El “pesimismo defensivo” implica anticipar lo peor para estar preparados si eso sucede.

Al hacerlo, necesitas pensar en posibles soluciones, así que la próxima vez que alguien te diga ¡Anímate!, dile que estás trabajando en mejorar la justicia, reducir el desempleo y salvar la economía mundial.

Tú te reirás al último, aunque apenas exhales un resoplido cansado y cínico.

(Con información de BBC)


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