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¿Tu hijo es asertivo?, enséñale a serlo

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¿Tu hijo es asertivo?, enséñale a serlo

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Todos en los empleos y en el alcance de objetivos hablan de asertividad, tener esta característica es buena y deseable, pero en ocasiones pareciera molestar a quien la pide, porque no es más que tener la confianza en sí mismo para poder expresar lo que piensas y lo que sientes, pero claro, siempre de forma respetuosa.

En entrevista con SUMEDICO, el psicólogo Carlos Ávila (*) indicó que para que un niño pueda tener un buen desarrollo debe de ser asertivo, y para esto es preciso que sin importar la edad que tenga, se le reconozca siempre como una persona que tiene necesidades, deseos y emociones, y que puede expresar en el momento en el que las siente, pero sin agredirse a sí mismo ni a los demás.

El especialista definió a la asertividad como “el producto o resultado del desarrollo de la madurez de la inteligencia emocional, que sólo se estimula en las relaciones humanas, se inicia en la familia, siempre y cuando un nuño desde su casa es aceptado y respetado y se le permite expresarse y se le validan sus emociones y pensamientos, para que tenga una sana inteligencia emocional y la confianza para expresarse”.

De acuerdo con el especialista, aun cuando el niño haga berrinche porque no le dan una paleta, sus padres deben validar esa emoción y decirle “entiendo que te sientas mal porque no te doy la paleta, pero no puedo dártela sino hasta después de que comas, o no te la daré por tal razón”, es decir, siempre primero reconocer lo que expresa, y luego darle una explicación del porqué son las cosas, pero jamás descalificarlo.

En este aspecto Ávila señaló que los adultos tienen que aprender a corregir y a modelar las conductas y actuar siempre en consecuencia de las conductas y no sobre las personas, “por ejemplo si un niño no hace la cama, no debemos decirle eres un flojo haz la cama ya, sino al contrario, es la cuarta vez que te pido que hagas tu cama, tiéndela o de lo contrario habrá una consecuencia por esa actividad que no estás haciendo”.

Pues según el psicólogo, no es que niño sea flojo, el niño es niño y a veces no hace lo que le dicen porque no sabe la importancia de hacer las cosas, y es tarea de los padres explicarles y encauzar las actividades para que el niño pueda aprender lo que se le quiere enseñar.

Amor y autoridad llevan al éxito

Cuando son conductas de casa los papás conocen más el contexto y la realidad en la que los hijos se mueven, y son ellos quienes pueden fortalecer su autoestima y confianza al permitirles expresarse pero en las escuelas algunas veces se tiende a descalificar a los niños, a regañarlos atentando contra su persona y no corrigiendo las conductas y esto lo daña profundamente.

Para evitar este tipo de problemas es preciso que los padres de familia siempre estén en contacto y comunicación con las escuelas en las juntas escolares y entrega de boletas y aprovechar para entrevistarse con los profesores y fortalecer los vínculos de comunicación.

Y todo para evitar situaciones de atropello hacia la persona, independientemente de la edad que tenga, pues aunque se trate de un adulto, dijo el experto, el autoconcepto y autoestima se ven dañadas, mientras que si hay una sana comunicación en donde a todos se les da la oportunidad de ser escuchados y analizados, se toman decisiones más justas.

Es decir, cuando se corrige a un niño no se piensa ni en una sanción o castigo, sino en una consecuencia de los actos, pero cuidando siempre en no quedarse con la parte superficial, sino ir más allá y descubrir las causas por las que un niño hace o no algo.

Esto es si un niño habla en clase, el profesor no debe reprender al niño por ser un desatento, sino voltear a ver el contexto en el que el niño se expresa, qué está diciendo, si con eso indica que necesita atención del profesor, de otro de sus compañeros o simplemente indica al maestro que su clase ya le aburrió, y entonces optar por mejor medida.

Lo mismo cuando no se hace la tarea, antes de reprobarlo por flojo, se debe revisar si los papás están participando en el acompañamiento de los trabajos en casa y si les brindan todos los materiales y espacios necesarios para hacer su tarea.

Finalmente el especialista enfatizó en la necesidad de capacitar de forma permanente al docente y a través de escuelas para padres indicarles que mientras el niño se sienta amado y respetado desarrollará una mejor inteligencia emocional al tener la seguridad y la confianza para expresarse.

Y todo haciendo que desde casa los padres le creen el espacio que necesita para desarrollarse y que en la escuela también lo tenga.

 

 

(*) Carlos Ávila Cota

Psicólogo Educativo y Gerente Académico

de AMCO®, líder en investigación, desarrollo

e implementación de metodologías educativas

www.amco.me

 

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