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“Todo donador es un héroe”, dicen beneficiarios

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“Todo donador es un héroe”, dicen beneficiarios

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“Tal vez a algunas personas les suene exagerado decir que los donadores de sangre son héroes, pero quienes hemos estado al borde de la muerte y todavía no podemos sobrevivir sin transfusiones continuas sabemos que esa frase es una verdad suprema. Yo padezco una de las enfermedades más raras del mundo, llamada Hemoglobinuria Paroxística Nocturna (HPN) y el medicamento para atenderla se considera el medicamento más caro del mundo, llamado eculizumab. Pero ni el medicamento más caro del mundo me permitiría vivir si no recibiera cíclicamente cuatro unidades de sangre donada por voluntarios”.
 
Así habló, en el patio colonial de la Hacienda de San Fernando, el joven universitario Briggel Rodríguez Aguilar, durante una ceremonia de agradecimiento a 40 hombres y mujeres, mayores de 18 años, que cada cuatro meses donan voluntariamente parte de su sangre, de manea altruista. Ellos fueron reunidos por el grupo Médica Sur para ofrecerles un desayuno y un conjunto de premios y diplomas, en la fecha que se conmemora el Día Mundial del Donador de Sangre, este 14 de junio.
 
“Hoy, humildemente, con el corazón en la mano, les doy las gracias por la sangre que me han dado. Para mí son héroes tan grandes como los que salen en películas famosas como los Avengers, a mí me han salvado muchas veces la vida”, añadió este joven que vive permanentemente en estado de anemia porque le falta un gen y esto provoca que los glóbulos rojos de su sangre se descompongan demasiado rápido.
 
“Las personas normales tienen entre 14 y 18 grados de hemoglobina en su sangre. Yo sólo tengo seis gramos”, precisó Briggel, quien se enteró de su enfermedad en la parte final de su vida universitaria de Administración de Empresas Turísticas, justo cuando había aprobado exitosamente todos los exámenes y trámites para entrar a trabajar a un crucero turístico. Pero el último examen médico le trajo una fuerte sacudida a sus planes.
 
Su testimonio se unió al agradecimiento de una joven, menor de 18 años, llamada Alejandra Figueroa, quien estuvo al borde de la muerte durante un viaje de vacaciones en Ixtapa, Zihuatanejo, donde le sorprendió una apendicitis  y requirió un trasplante de sangre porque tenía una hemorragia interna que ya le había llenado de sangre los pulmones.
 
“Mi vida y mi reconocimiento a los donadores de sangre cambiaron ese día porque yo pensaba que era muy sencillo conseguir sangre extra si la necesitaba, pero ahí supe que no, además de que me enteré de que mi tipo de sangre (O negativo) es muy rara y difícil de conseguir. Si no fuera por una movilización que se hizo a través de internet, con ayuda de organizaciones de donadores, pude obtener la sangre y sobrevivir. Por eso estoy convencida de que cuando cumpla 18 años seré una donadora”, indicó la joven Alejandra.
 
Muchas historias muy interesantes había detrás de ese desayuno-homenaje. Jóvenes donadores y otros más veteranos. Algunos de alta estatura, otros y otras, pequeños y de poco peso, pero todos compartiendo la convicción de que donar sangre, gratuitamente (como marca la ley), realmente sirve para salvar vida.
 
En el encuentro Alberto Yarza Álvarez, presidente de la Organización no Gubernamental “Únete, dona vida”, explicó el trabajo de su grupo, integrado por jóvenes y cuyas donaciones han salvado hasta ahora a 500 personas.
 
A ellos se unió el grupo de 50 donadores persistentes, galardonador por Médica Sur con el argumento de que en México existe una gran variabilidad de donación de sangre, en diferentes partes de  país, y que en todos los casos el altruismo es el principal motor de las donaciones.
 
“Quisiéramos que esta capacidad se extendiera y sabemos que a quienes donan les debemos agradecer”, dijo el director general médico de Médica Sur Jorge Hernández Ortíz, minutos antes de los emocionados aplausos que acompañaron la entrega de reconocimientos, en una ceremonia muy parecida a una graduación universitaria.
 
Falta más donación
 
En todo el mundo existe una preocupación sanitara por la creciente necesidad de sangre y productos sanguíneos seguros.
 
Cada año se donan en todo el mundo al menos 90 millones de unidades de sangre. Sin embargo, la demanda de sangre para transfusión sigue en aumento y muchos países no pueden hacerle frente al aumento de su demanda en circunstancias espaciales. En muchas regiones eso significa un suministro insuficiente para reponer la sangre perdida en ciertas situaciones, tales como: durante el parto (una de las principales causas de muerte materna); el tratamiento de la anemia, que pone en peligro la vida de los niños con paludismo o malnutrición; así como para tratar a las enfermedades congénitas de la sangre y para las intervenciones quirúrgicas programadas y urgentes; en pacientes con cáncer y en particular, para las víctimas cada vez más numerosas de los accidentes de tránsito.
 
En la actualidad hay 62 países cuya colecta se basa exclusivamente en las donaciones voluntarias, a diferencia que en el año 2009 solamente eran 39 países. El avance es notable, pero la humanidad aún está lejos de la meta establecida en la Declaración de Melbourne de 2009, en la que se pide a los países que logren que en 2020 la totalidad de las donaciones de sangre sean voluntarias y no remuneradas.
 
Más de 70 países tiene tasas de donación de sangre inferiores a las que generalmente se consideran imprescindibles para atender las necesidades nacionales básicas, es decir, un 1 por ciento de donadores. Estas necesidades son aún mayores en países con sistemas de atención de salud avanzados. Incluso los países con tasas elevadas de donadores de sangre luchan a menudo por mantener reservas de sangre suficientes para atender las necesidades impuestas por una serie de procedimientos médicos y quirúrgicos cada vez más complejos.
 
Un grupo estable de donadores habituales, voluntarios y no remunerados es la base para disponer de un sinnúmero suficiente de sangre segura. Además, hay pruebas de que el  riesgo de transmisión de patógenos potencialmente mortales, tales como el virus de la inmunodeficiencia humana o de la hepatitis B y C, es menor con las donaciones hechas por voluntarios que con las hechas por familiares o allegados.
 
Con la celebración del Día Mundial del Donador de Sangre, se pretende concientizar a todas las personas que tienen un estilo de vida sana y que se someten a reconocimientos médicos continuos, de que pueden donar sangre periódicamente y que al donarla salvan vidas y contribuyen a mejorar la salud de millones de personas cada año; de igual manera, se hace hincapié en que al donar de manera habitual se pueden llegar a mantener reservas de sangre suficiente en las unidades hospitalarias a nivel nacional, y así poder proporcionar apoyo transfusional de manera oportuna a aquellos pacientes que lo requieran.
 

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