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Con taller, niños aprenden a cuidar bebés prematuros

De Mujeres Soy mamá

Con taller, niños aprenden a cuidar bebés prematuros

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Los bebés prematuros requieren de muchos cuidados, algo que puede ser confuso para los padres y sobre todo los hermanos.

Por ello, el servicio de neonatología del hospital Vall d´Hebron de Barcelona, ha puesto en marcha un taller pionero para que los niños aprendan a través de juegos, cómo deben comportarse cuando visiten al bebé conectado a máquinas y qué es lo que verán.

Con un estudio previamente validado, en el que participaron 82 familias, el proyecto ha comenzado a funcionar. Cada miércoles los pequeños entran a la UCI, se lavan las manos hasta los codos, acarician a hermanos de kilo y medio, y hasta cambian un pañal o el body. “Todo se calma”, resumen las impulsoras del programa, la enfermera Estrella Gargallo y la psicóloga María Emilia Dip.

Las hermanas gemelas que esperaban no han llegado a casa. Están en la  Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), algo habitual en embarazos múltiples que acaban semanas antes de lo debido. Mamá y papá se turnan en el hospital. Toda la vida queda trastocada y alrededor de ese niño o niña que queda en casa, o en casa de los abuelos, reina angustia, estrés, miedo y preocupación. Alegrías, las mínimas.

“¡Han crecido!”. Es el saludo con que empezó la sesión de hermanos del pasado miércoles Eloi, dos años y medio, uno de los alumnos del taller. Habla de sus hermanos gemelos, en la UCI desde hace semanas. Sabe perfectamente que son muy pequeños y han de crecer para que puedan ir a casa.

Los alumnos del taller, (siete u ocho cada semana), se arremolinan en la ciberaula del hospital infantil alrededor de una incubadora desenchufada. Un muñeco del tamaño medio de los niños de las UCI de neonatos está a disposición de las manos infantiles. Estrella Gargallo y María Emilia Dip explican paso a paso cómo vive un mini bebé en cuidados intensivos.

Junto a la incubadora abundan hermanas de 5 a 8 años. “¿Qué le falta al bebé?”, preguntan las profesionales. Sin dudar un segundo, las niñas han detectado que no hay pañal. Con destreza, una de ellas se lo pone. Le siguen los electrodos que permitirán controlar las constantes, porque así se sabe si hay algo que no va bien. Luego, la lucecita roja en el pie, que informa de si necesita oxígeno, “les encanta verla en sus hermanos”.

¿Cómo comerá el bebé? Las hermanas de varios neonatos responden rápidas: “Con la sonda”. La intentan meter por la diminuta nariz del muñeco. La enfermera y la psicóloga dirigen el proceso. Enseñan la jeringa donde se pone la leche que su madre se sacó del pecho en casa. “Yo, yo”, pide Aya, experimentada hermana de Mariam, en la UCI desde principios de julio. También reclama ese conocimiento Ari, hermana de Cloe, a quien cree que el domingo que viene, o quizás el otro, podrán llevar a casa.

Respirar, dormir, comer, sentir el calor de los padres, detectar los cambios, los peligros. Los pequeños han entendido todo. De paso, también los abuelos que a menudo les acompañan. Ya están preparados para ir a ver a los nuevos hermanitos.

“Nuestros pacientes son todos de especial complejidad”, aclara el responsable de neonatos de Vall d’Hebron, Fèlix Castillo.

“Muchos son prematuros que han de crecer y desarrollarse fuera del útero al menos hasta que cumplan las 36 semanas. Otros sufren malformaciones o enfermedades graves de corazón. Otros han sido operados al nacer o antes”, indicó.

Así que en las 45 UCI para neonatos algunas familias pasan meses, con toda la vida patas arriba.

“Antes de entrar nos lavaremos a fondo, ¿hasta dónde?” Y todos señalan por encima del codo. Para evitar las bacterias. Claro que lo saben. Y entran en la UCI, antes sanctasanctórum de la esterilidad, el silencio y la técnica. “Mami, cojo líquido, para tocarle”, aclara Adriana a su madre señalando el bote de líquido que cuelga de la incubadora. Eli, su madre, tiene en brazos a una de las gemelas que nacieron a las 30 semanas de gestación con un kilo y un kilo y cuarto respectivamente. “Pero ya han ganado 400 gramos”, detalla orgulloso Dani, el padre. Adriana está con mamá, papá y sus dos hermanas. En la UCI.

Esa escena empieza ya a ser habitual en neonatos, donde se aplica la filosofía Nidcap, un modo de cuidar que tiene en cuenta el estrés de los padres e intenta favorecer al máximo la relación familiar, porque todo ello afecta al desarrollo de su cerebro.

“A veces durante meses, toda la vida familiar pende de ellos. Así que padres y madres entran cuando quieren, y a los hijos y los abuelos les ponemos un horario gestionado por los padres”, aclara el responsable del servicio de neonatos, Félix Castillo. “Tenemos algunas infecciones más, pero vale de verdad la pena”.

El taller de hermanos es un proyecto largamente madurado y evaluado en un estudio a lo largo de nueve meses que ha dado resultados convincentes. La angustia por el estado de recién nacidos con su vida demasiado al filo no se volatiliza.

Pero al menos no cuelgan de esa familia las otras angustias añadidas derivadas de no saber qué está pasando, por qué el esperado hermanito no llega a casa y se queda en el hospital, porqué casi no se puede contar con mamá y papá, los abuelos sin saber muy bien qué explicar… “Ahora todos saben de qué va y el estrés baja varios escalones”–lo midieron–, “todo se calma”, insisten Gargallo y Dip, enfermera y psicóloga clínica.

“Un verano decidimos hacer algo para romper con el aburrimiento infinito de unos hermanos que llevaban horas pintando en la sala de espera, porque en agosto no hay guarderías. Nos los llevamos al zoo. Tras esa experiencia decidimos que había que hacer algo. Y empezamos a madurarlo”, explican Estrella Gargallo y María Emilia Dip. De proyecto de investigación con un centenar de niños ha pasado a programa del hospital.

El objetivo, desaparecer fantasías

El programa Germans elimina fantasías. Deja de haber espacios en blanco y toda clase de fantasmas que crecen y crecen en los niños por no saber qué pasa, por qué los padres casi desaparecen.

“Pero queremos extender la experiencia a los padres, que necesitan hablar mucho más, y a los profesionales, para que puedan manejarse más allá del aspecto técnico”, explican las impulsoras del programa.

(Con información de Vanguardia)

 

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