¿Sabes cómo afecta anorexia a un bebé?

Especialistas deben cuidar que mujeres que tienen un trastorno de la alimentaci...

02/04/2012 6:32
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Cuando una mujer con un trastorno alimenticio se embaraza, la preocupación de los especialistas que la atienden se multiplica, además de la salud de la madre, se debe estar pendiente de los efectos que la anorexia o bulimia pueden provocar en el desarrollo del futuro bebé. 

Son pocos los estudios científicos que se han hecho sobre el tema, pero en British Journal of Psychiatric, se acaban de publicar los resultados de una amplia investigación que analizó los datos de mujeres embarazadas con bulimia, con anorexia o con ambas patologías.

De acuerdo con este trabajo, las mujeres con bulimia tenían más posibilidad de tener antecedes de abortos y las que padecían anorexia, niños con bajo peso.

Varios especialistas consultados por elmundo.es están de acuerdo con estos resultados, el psiquiatra Ignacio Basurte, de la Unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, explica que en su experiencia, en embarazadas anoréxicas graves se han visto riesgo de aborto, de parto prematuro y bebés con bajo peso al nacer.

Begoña Olartecoechea, del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra, señala que para el correcto desarrollo del embrión y el feto, es necesario un aporte suficiente de nutrientes en la dieta de la madre, como yodo, calcio, hierro y vitaminas B6 y DHA, además de ácido fólico, cuya ausencia está relacionada con defectos en el tubo neural del bebé, labio leporino y desprendimiento de placenta.

Respecto a la depresión postparto, habla la Dra. María Carrera, coordinadora y psicóloga de la Unidad e Trastornos de la Alimentación del Hospital Universitario Son Espases de Palma de Mallorca, quien asegura que el riesgo de depresión tras el alumbramiento en las mujeres con bulimia es del 65% frente al 15% de las mujeres sanas.

Ignacio Basurte agrega que lo que sí parece algo más común “es que una vez que nace el bebé, muchas de ellas muestran un miedo absoluto a hacerle ´daño´ o a que él continúe con dietas restrictivas como las que han seguido ellas y desarrolle la enfermedad. Es frecuente, por tanto, que les den más alimentos que los que le daría a su hijo una madre sana. También hay casos extremos como el de una madre que no sacaba a su hijo a la calle porque le daba vergüenza que estuviera tan gordo”.

Por todos estos motivos, se recomienda “realizar un seguimiento preventivo durante la crianza, al menos los tres primeros meses de vida, conjuntamente con el pediatra”, advierte la Dra. María Carrera.

(Con información de elmundo.es) 


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