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Problemas motores dañan salud emocional

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Problemas motores dañan salud emocional

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 Los problemas de la coordinación, a veces diagnosticados como trastorno del desarrollo de la coordinación (TDC), impiden a los niños realizar actividades cotidianas como utilizar tijeras o abotonar una camisa.

Esta condición provoca que los niños empiecen a presentar frustración en todas las esferas de su vida, desde la escuela el hogar y hasta el momento de jugar.

Y esto no se frena ahí, sino que de acuerdo con los especialistas tener este tipo de trastornos de coordinación influye de manera importante en el bienestar emocional del niño a largo plazo.

“El pensamiento tradicional era que los niños superarían cualquier problema motor, pero existen demasiadas pruebas de que esas dificultades se mantienen más allá de la adolescencia”, escribió Daniela Rigoli, investigadora de la Universidad de Curtin, en Australia occidental.

El estudio, que se publica en Pediatrics, por el equipo de Rigoli, realizado en 93 adolescentes de entre 12 y 16 años de cinco colegios secundarios seleccionados al azar y a través de avisos publicitarios, evaluó la coordinación (destreza manual, puntería, habilidad para atrapar objetos y equilibrio) y los participantes respondieron un cuestionario sobre cómo percibían su capacidad de socializar, el rendimiento escolar, las habilidades físicas y la apariencia, así como qué niveles de ansiedad tenían y el estado anímico de cada uno de los participantes.

Cinco de las 38 mujeres y los 55 varones tenían una “discapacidad significativa del movimiento” y otros dos estaban en la categoría “en riesgo”, es decir que tenían o podrían tener algunos problemas menores del movimiento.

Uno de los participantes “en riesgo” tenía síntomas depresivos levemente aumentados y dos de los estudiantes con discapacidad motriz tenían síntomas preocupantes de depresión.

Para Rigoli, los resultados sugieren que la forma en la que los niños se perciben es lo que relacionaría la coordinación motriz con el bienestar emocional actual y futuro.

“En un niño con dificultades motrices que además percibe negativamente su competencia social y escolar, esto último sería un factor de riesgo de futuros problemas emocionales, como ansiedad o depresión”, explicó a Reuters Health.

Por eso, Rigoli dijo que promover en los niños con TDC la autopercepción positiva evitaría los problemas emocionales.

“Es importante reconocer que se trata de una enfermedad crónica”, indicó Cheryl Missiuna, profesora de la universidad y directora de CanChild, que ofrece herramientas y entrenamiento sobre el TDC para padres y docentes.

Entre las actividades más recomendables, según la investigadora son natación o ciclismo, porque tienen movimientos reiterados y además les impide que ganen peso, pues de no ejercitarse, estos chicos,  tienden a engordar con el tiempo. (Con información de Medline)

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