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Prevención, ideal contra enfermedades cardiacas

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Prevención, ideal contra enfermedades cardiacas

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A nivel mundial, las enfermedades cardiacas y los accidentes vasculares cerebrales constituyen la primera causa de muerte y son problemas de salud pública considerados epidemia global por organismos internacionales.

 
En 2012, más de 109 mil personas fallecieron en México por padecimientos del corazón. La prevención es el eje fundamental de una política pública para atender la problemática mediante acciones específicas, estableció Marco Antonio Martínez Ríos, de la Facultad de Medicina de la UNAM.
 
Lo primero es fomentar la medicina preventiva para reducir los factores de riesgo implicados en el desarrollo de cardiopatías, a partir de la adopción de hábitos alimenticios y un estilo de vida saludables, tanto en menores como en adultos, recomendó.
 
Además, se debe garantizar atención oportuna a los pacientes, sin importar que sean o no derechohabientes de las instituciones de salud y dar acceso efectivo a servicios especializados sin demoras, dijo el también director General del Instituto Nacional de Cardiología (INCar) Ignacio Chávez, en el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre desde el año 2000.
 
Martínez Ríos, con 45 años de trayectoria académica en esta casa de estudios, explicó que la enfermedad cardiovascular afecta por igual a mujeres y hombres, principalmente después de los 50 años de vida.
 
En la última década, dietas ricas en grasas saturadas, consumo de bebidas carbonatadas, sedentarismo y tabaquismo, entre otros elementos, aumentaron los factores de riesgo en la población, sobre todo entre los menores.
 
Actualmente, el país ocupa el primer lugar mundial en obesidad y sobrepeso. A menos que se tomen medidas que promuevan una actividad saludable, los niños tienen mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en su vida adulta.
 
Además, aumentó la prevalencia de hipertensión arterial y diabetes en niveles superiores a los del resto de América Latina. Enfrentamos un problema grave de salud pública, enfatizó.
 
La solución está en el cambio de costumbres. Una alimentación con abundantes frutas, verduras y cereales enteros, poca sal y sin grasas o harinas refinadas, hidratarse con agua natural, realizar actividad física de intensidad moderada (caminar a paso rápido, por ejemplo) al menos 30 minutos cuatro días a la semana y no fumar, son acciones de gran impacto.
 
Ejercitarse y no consumir alimentos fritos o muy condimentados, así como bebidas azucaradas y productos de tabaco, no requiere grandes desembolsos. “Incluso, implican ahorro para la economía familiar. Es urgente incidir en esta transformación social”, concluyó (Con información de UNAM).

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