Nuevo tratamiento evita operación a corazón abierto

De febrero a la fecha, se han realizado cuatro cirugías de ese tipo y los pacie...

08/07/2015 10:07
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A fin de evitar una operación a corazón abierto, el Hospital Regional Zaragoza del ISSSTE, trabaja en un nuevo procedimiento el cual consiste en recibir una nueva válvula aórtica a través de la vena femoral y sin necesidad de anestesia.

Este tratamiento está pensado para pacientes con alto riesgo para ser sometidos a una operación a corazón abierto debido a la edad o por sufrir afecciones crónico degenerativas.
 
Para llevar a cabo el tratamiento, sólo se necesita una sedación profunda con medicamentos, y en aproximadamente una semana, el paciente abandona el hospital por su propio pie para después darle seguimiento en consulta externa.
 
De febrero a la fecha, se han realizado cuatro cirugías de ese tipo y los pacientes, todos mayores de 70 años, han evolucionado favorablemente ya que tienen una mejor calidad de vida y ya no tienen el riesgo de una muerte súbita.
 
El jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Zaragoza, Rafael Yáñez Morales, explicó que antes de una cirugía tradicional o percutánea, la mitad de los pacientes que tienen cerrada la válvula aórtica tienen el riesgo de una muerte súbita en el primer año a partir del diagnóstico.
 
El procedimiento se lleva a cabo vía percutánea es decir, debajo de la piel, haciendo una pequeña incisión en la ingle, debajo de la clavícula o en el pecho.
 
Se introduce la válvula artificial al paciente mediante un dispositivo tipo sonda utilizando normalmente la vena femoral para llegar de la ingle hasta el corazón, y una vez situada en la zona de válvula nativa del paciente se va liberando paulatinamente para que se expanda, lo cual reduce el riesgo, el dolor, la hospitalización y el costo, que en promedio es de un millón de pesos, mientras que el costo de las operaciones a corazón comparado es mucho mayor.
 
Yáñez Morales detalló que se trata de “un material metálico, una aleación de níquel y titán. Es una malla metálica donde se monta la válvula, que está hecha con la capa externa de un corazón de cerdo, y se fabrica en México, aunque la empresa que las produce es estadounidense.
 
La válvula plegada mide unos ocho milímetros y al expandirse puede alcanzar entre 2.0 y 2.6 centímetros, según sea el tamaño del dispositivo que necesita el paciente y es acorde al tamaño de la válvula natural del enfermo.
 
Carlos Nanahuatzin Brito Córdoba, médico especialista del área de cardiología hemodinámica de este nosocomio, explicó que la válvula se encarga de regular el flujo sanguíneo del corazón hacia el resto del cuerpo.
 
Cuando se estrecha esa válvula, el paciente tiene síntomas como agotamiento, dificultad para respirar y el riesgo de muerte súbita, por lo que la cirugía es la única solución.
 
A su vez, Silvio Arturo Chávez Rivera, paciente de 74 años, es uno de los cuatro beneficiados en el ISSSTE con una cirugía de ese tipo.
 
A un mes de la operación, relató que su vida ha cambiado y ya no está en riesgo latente de morir en cualquier momento por su padecimiento cardiaco por lo que recomendó el procedimiento a todos los pacientes candidatos “porque no duele y en poco tiempo uno está haciendo su vida casi normal, uno recupera calidad de vida porque yo ya no podía caminar más de dos cuadras sin que me faltara el aire y me dolían mucho las piernas; ahora ya camino, aunque despacio, tramos largos”. (Con información de Notimex)
 

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