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Mexicanos diseñan calzado para evitar lesiones

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Mexicanos diseñan calzado para evitar lesiones

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Lesiones en los tobillos, deformación del arco de la planta del pie, dolores en la espalda, lumbalgia e infecciones por hongos, conocidas como micosis, son algunos de los principales daños que se han detectado por el uso de calzado mal diseñado y que científicos mexicanos corrigen con cambios en el diseño de zapatos y botas en el Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (CIATEC), de León, Guanajuato. 

El CIATEC es uno de los 27 centros públicos de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Sus investigaciones han ayudado para el establecimiento de una norma oficial que indica a los fabricantes las características que deben tener los zapatos para grupos vulnerables como las personas con diabetes, los niños y los adultos mayores, informó en videoconferencia la doctora Alejandra Silva Moreno, coordinadora de Investigación Biomecánica en ese centro de investigación.

Los avances en esta línea de investigación fueron presentados como parte de la videoconferencia “Innovación tecnológica mexicana para el cuidado de la salud”, en el que se expusieron investigaciones mexicanas que se realizan actualmente en León, Guanajuato; Ensenada, Baja California; Saltillo, Coahuila y Querétaro, Querétaro.

Zapatos saludables

La doctora Silva Moreno es especialista en movimiento y distribución de fuerzas y cargas del cuerpo humano. En base a sus estudios explicó que, desde su origen en la historia, el calzado ha cumplido funciones de protección para el pie, aunque también ha tenido funciones sociales como distinguir a las clases sociales –como ocurría en la antigua Roma— o señalar una tendencia de la moda, como ocurre actualmente.

Explicó que los zapatos de tacón no surgen solamente como un capricho sino como una necesidad de higiene, debido a que fueron creados en ambientes donde los suelos tenían muchos encharcamientos y lodo, lo que provocaba que las personas hundieran sus pies en materiales poco salubres, provocando infecciones. Lo que dio origen al tacón y diferentes tipos de suela.

En el caso de las investigaciones mexicanas, lo que se busca es mantener las funciones de protección y corrección que puede tener el zapato para grupos cuyos pies todavía se están formando o que requieren de un trato más delicado.

“El calzado también funciona como una herramienta médica que puede corregir malformaciones congénitas o evitar lesiones de manera anticipada. Un ejemplo es el calzado de los niños, quienes terminan de formar completamente la forma de su pie hasta los 12 ó 14 años, esto permite que un calzado bien diseñado no sólo le permita tener la tracción y ajuste que todos los niños requieren en sus zapatos, pues son muy activos, sino que al mismo tiempo le puede corregir malformaciones en el pie que le puedan causar dolores más adelante”, dijo la científica.

Otro ejemplo de cómo el calzado puede influir en la salud general de los pacientes es el caso de las personas que tienen diabetes, enfermedad en la cual pierden sensibilidad en los pies y tienen mucha dificultad para que cicatricen cortadas, raspaduras o lesiones que se llegan a provocar al no tener sensibilidad en el pie.

Para atender a estas personas, el CIATEC ha estudiado la forma del pie y las características que requieren los zapatos especiales para diabéticos con el fin de evitar lesiones: así se lograron diseñar zapatos sin costuras internas y con materiales flexibles y amplios que eviten estrangulamiento del pie o cortadas. Estos estudios nutrieron a la Norma Oficial que actualmente ya se aplica para fabricar zapatos para personas con diabetes.

En la conferencia, la doctora Silva Moreno destacó la importancia de la horma como la base del diseño del calzado y su relación con la morfología del pie. Destacó la importancia de tener normas que regulen la fabricación de calzado en cumplimiento a los aspectos que demanda el mercado y la cultura de la prevención en el uso adecuado de calzado que evite costosos tratamientos correctivos en el largo plazo.

Recomendó que el calzado infantil sea amplio, que permita el desarrollo saludable del pie. Para los adultos mayores sugirió un calzado amplio, con contrafuerte rígido para evitar la movilidad del pie, una plantilla que permita distribuir las fuerzas plantares, una suela que tenga un sistema de amortiguamiento y materiales suaves que permitan una fácil flexión del calzado. 

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