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John Fitzgerald Kennedy era un hombre enfermo

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John Fitzgerald Kennedy era un hombre enfermo

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Carismático y triunfador, John Fitzgerald Kennedy es uno de los presidentes de Estados Unidos más recordado; su asesinato hace 50 años, aún genera polémica y los detalles de su vida, que se siguen analizando, lo muestran como un hombre mujeriego y enfermo.
 
Mientras fue presidente, el expediente médico de JFK se mantuvo en secreto, al morir tenía 46 años, pero distaba mucho de ser un hombre sano.
 
Lee Mandel, médico militar en el portaaviones George H.W. Bush, es una de las últimas personas que revisó la información oficial sobre la salud del ex presidente, que incluye la correspondencia que mantuvieron especialistas de la Clínica Mayo, de la Clínica Lahey y el padre de JFK, Joseph P. Kennedy.
 
En un artículo que publicó en 2009 en la revista Annals of Internal Medicine, Mandel señala que Kennedy fue diagnosticado con dos patologías: Enfermedad de Adisson (suprarrenal) e hipotiroidismo (autoinmune).
 
La Enfermedad de Adisson es relativamente rara, conocida también como insuficiencia córtico suprarrenal, se caracteriza por la destrucción progresiva de las glándulas adrenales y entre sus síntomas destacan: fatiga, debilidad, anorexia, náuseas, vómitos, pérdida de peso, pigmentación de la piel e hipoglucemia.
 
Aunque esta patología le fue diagnosticada hasta septiembre de 1947, antes, en su época de senador ya presentaba los síntomas. De acuerdo a la investigación de Lee Mandel, cuando anunció su candidatura al Congreso en 1945 tenía un aspecto frágil y cansado.
 
“Un día antes acudió a la marcha anual Bunker Hill. Hacia mucho calor y tras andar más de ocho kilómetros sufrió un colapso. Se puso de todos los colores, amarillo, azul… parecía que le estaba dando un infarto”.
 
A pesar de enfrentar esta patología adrenal, JFK se sometió a una operación en 1954 en Nueva York. Su caso formó parte del artículo “Manejo de la insuficiencia corticosuprarrenal durante la cirugía” que se publicó en 1995 en la revista Archives of Surgery, en la que no se mencionó su nombre.
 
Otro de los detalles que destaca de la historia clínica de Kennedy es la lista de medicamentos que consumía al día, eran diez fármacos distintos: vitamina C [dos tomas], corticoides, hormonas tiroideas, antieméticos y fármacos para los problemas gastrointestinales.
 
Durante su presidencia, que duró del 20 de enero de 1961 hasta su asesinato el 22 de noviembre de 1963, JFK consumió testosterona en dosis de 10 miligramos, aunque a veces subía a 25 miligramos. La información recabada indica que subió ocho kilos de peso.
 
Otra de las enfermedades que tuvo Kennedy fue hipotiroidismo, que se declara cuando el organismo no produce la cantidad suficiente de hormonas tiroideas porque la glándula tiroides no funciona bien. Los síntomas son: somnolencia, pérdida de pelo, depresión, aumento de los niveles de colesterol, entre otros.
 
John F. Kennedy padeció también otros problemas recurrentes como son dolor de espalda, osteoporosis, úlceras e infecciones urinarias. Durante su infancia tuvo escarlatina y sarampión, mientras que en su juventud sufrió un brote de malaria.
 
En opinión del médico militar Lee Mandel, la mala salud de JFK no interfirió en su “mandato dado que recibió una atención endocrina excelente”. (Con información de elmundo)

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