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La gimnasta que es bicampeona mundial

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La gimnasta que es bicampeona mundial

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Fátima Karina Núñez Guerrero es una joven de 28 años para quien los imposibles no existen, pues aunque nació con Síndrome de Down y una afección cardiaca, ha luchado por conseguir lo que se propone, como convertirse en la bicampeona mundial de gimnasia rítmica de las Olimpiadas Especiales.

Fue a los 5 años de edad que ingresó a las Olimpiadas Especiales y desde entonces sólo ha dado triunfos y orgullo a Zacatecas y México. En sus 23 años de trayectoria tiene el orgullo de haber participado en tres mundiales y múltiples competencias.

La zacatecana es campeona en gimnasia rítmica, disciplina deportiva que combina elementos del ballet, gimnasia y danza. Ha ganado medallas en la categoría individual en ejercicios de piso y con el uso de aparatos como la pelota, all around, aro, listón, cuerda y mazas.
A sus 28 años ya ha ganado 135 medallas, de las cuales 105 son de oro, 17 de plata y 13 de bronce, narra con gran orgullo la mamá de Fátima, la señora Silvia Celina Guerrero, mientras acomoda las preseas en una mesa para mostrarlas todas.

Fátima está sentada en un sillón de la sala. Viste un coordinado deportivo azul marino, con rojo y blanco. No deja de columpiar su pie derecho y de platicar con entusiasmo lo mucho que le gusta entrenar.
“Voy diario al INCUFIDEZ, de 5:30 a 6:30”, afirma la joven con una mirada pizpireta, con lenguaje y pronunciación casi perfectos; mientras continuamente interrumpe a su mamá en la entrevista, porque ella desea ser quien hable de sus triunfos.
¿Cuándo vas a competencias que piensas, que sientes? Se le inquiere a la bicampeona mundial, quien sin dudarlo y rápidamente contesta: “me siento muy feliz”.
Y luego con un movimiento de cabeza negativo, responde que no se pone nerviosa cuando concursa.
Quizá por eso ganó el mundial de Dublín, Irlanda, en el 2003, donde obtuvo cuatro medallas; y el de Los Ángeles, California, Estados Unidos, en el 2015, de donde se trajo cinco preseas. También asistió a exhibición, por invitación, al mundial de Cuba, en julio de 2014.
“Sólo hay dos tipos de síndrome de down. El que se deja y el que se trabaja. Y Fátima Karina es un ejemplo de síndrome de down trabajado”, asegura con satisfacción en el rostro su papá, Raúl Núñez Esquivel.
Esta atleta zacatecana mostró su deseo y valentía por enfrentar la vida desde el mismo momento en que vio la luz por primera vez. Su madre recuerda que el día que nació, el 12 de agosto de 1987, el doctor le dijo que por la afección cardiaca no viviría un año.
“Fue el momento más difícil de mi vida”, afirma la madre de Fátima con gran tristeza, mientras su esposo Raúl le brinda su apoyo y recuerda que les sugirieron llevarla a estimulación temprana y por ello conocieron de Olimpiadas Especiales. “La mejor decisión”, coinciden.
El camino no fue fácil. Sus padres tuvieron que dejar sus empleos para ayudar a la quinta y última de su hijas e hijos. Don Raúl inició un negocio que le permitió atender a la niña y doña Silvia se quedó en el hogar para dedicarse de lleno a ella.
Pero todo el esfuerzo valió la pena, porque esta zacatecana no ha dejado de cosechar triunfos en olimpiadas estatales, nacionales y mundiales, siempre con la guía de sus entrenadoras Gaby y Luz Belén, que la han acompañado en la última década.
Karina ha recibido destacados nombramientos, como: Reina de la Gimnasia Rítmica en el mundial de Dublín y Embajadora Internacional de Olimpiadas Especiales.
También le otorgaron el reconocimiento Retos y Razones del Gobierno de Zacatecas; fue ganadora del Primer Certamen Estatal de Mujeres Zacatecanas en el Deporte y Premio Estatal del Deporte, entre otros.
Pese a los éxitos de Fátima como deportista, no ha recibido mayor apoyo gubernamental, siempre es su madre y su padre, con el apoyo de la organización de Olimpiadas Especiales, quienes obtienen lo necesario para los entrenamientos y costear la asistencia a las competencias.
Ese esfuerzo siempre vale la pena, porque ella siempre regresa ganadora, recalca su madre.
A la par de su preparación deportiva, ella estudia computación, como una herramienta más para enfrentar la vida, ésta que le tocó vivir y que disfruta mucho.
Es por todo ese esfuerzo que Fátima Karina es ejemplo para los jóvenes deportistas y muestra de que la discapacidad no impide el triunfo.
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