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En México, investigan terapia para Parkinson

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En México, investigan terapia para Parkinson

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Un implante de dióxido de titanio, desarrollado por la Facultad de Medicina y el Instituto de Física de la UNAM, en colaboración con especialistas del Instituto Politécnico Nacional, el cual administra dopamina al cerebro, podría usarse para el tratamiento de pacientes con Parkinson.
 
Los investigadores y desarrolladores han asegurado que este modelo de implante ya ha sido utilizado en ratas de laboratorio, y que de ser seguro en humanos podría utilizarse para tratar a pacientes que padezcan la enfermedad.
 
La doctora Patricia Vergara Aragón, investigadora de la Facultad de Medicina de la UNAM, señaló que las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen deficiencia de dopamina, la cual es un neurotransmisor que facilita la comunicación en el cerebro, en un área cerebral denominada sustancia negra pars compacta.
 
En la actualidad, el fármaco con el que se trata el Parkinson es la levodopa, no obstante, después de un tiempo, los pacientes comienzan a sentir cambios en la efectividad del medicamento y experimentan movimientos involuntarios. 
 
Ante esto, Vergara colaboró con Jorge García Macedo, del Instituto de Física de la UNAM, y con María Guadalupe Valverde Aguilar, investigadora del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada del Instituto Politécnico Nacional para buscar la mejor manera de administrar la dopamina directamente al cerebro.
 
No obstante, para evitar que la dopamina se oxide a causa de su manejo en luz y por el medio ambiente, los investigadores desarrollaron un receptáculo de óxido de titanio con consistencia porosa, en donde puede almacenarse durante semanas.
 
La especialista señaló que cuando el implante se integra al cerebro de las ratas, la dopamina se cuela por la consistencia porosa del receptáculo y de esa forma llega a donde debe llegar por difusión, y es absorbida por las neuronas que más la necesitan.
 
Los investigadores descubrieron que las ratas que tenían el implante con niveles más bajo de dopamina se recuperaban más velozmente que aquellas que tenían dosis más altas de dopamina en el implante. 
 
Finalmente, señalaron que al final del experimento se sacrificará a las ratas para examinar sus cerebros, para de esa manera poder comprobar que el implante no hace ningún daño y poder patentarlo.
 
Y posteriormente, tratar de realizar experimentos en especies mayores para, posteriormente, de cumplir con los protocolos adecuados, se hagan pruebas en humanos. (Con información de El Universal) 
 

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