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Distimia, disminución del estado de ánimo y la autoestima

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Distimia, disminución del estado de ánimo y la autoestima

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La distimia está clasificada como un trastorno depresivo persistente que se caracteriza por la disminución del estado de ánimo, la autoestima y la cognición; y pueden presentarse alteraciones tanto en el apetito y la energía, como en el sueño.

 
De acuerdo con Joaquín Ricardo Gutiérrez Soriano, especialista del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, también lleva a un estado de discapacidad, el individuo presenta dificultades para hacer sus actividades y no es capaz de tomar decisiones por sí mismo. 
 
Los trastornos depresivos (que anteriormente se clasificaban dentro de los del ánimo, junto con el bipolar) no son un mito; hay una base biológica cada vez más fuerte para saber qué ocurre con la salud de quienes los padecen.
 
“La biología explica una parte, a la que se le deben sumar otros factores: psicosociales, adversidades en la infancia y estresores de la vida como pérdidas y procesos de duelo, que pueden condicionar su aparición y la resiliencia, que es la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a periodos de dolor emocional y situaciones hostiles”, explicó. 
 
Es decir,  no son algo mágico ni inventado: generan discapacidad para trabajar y disfrutar la vida. Las personas que los han sufrido y quienes viven a su alrededor lo saben. Se trata de las afecciones mentales más importantes hoy en día.
 
La distimia se presenta como un cuadro depresivo crónico, con una intensidad leve. Para considerarla como tal, debe estar presente en periodos largos (hasta de dos años), con una remisión menor a dos meses.
 
“Es persistente y tiene otros síntomas: alteración del sueño y el apetito, dificultad para tomar decisiones, desesperanza y una disminución de la autoestima”, aseguró Gutiérrez Soriano.
 
La depresión en sí presenta un cuadro más severo e intenso y puede ir acompañada de tristeza o anhedonia (incapacidad de disfrutar la vida). Por eso, para precisar los casos de distimia hay que observar cómo se conduce la persona: quizás esté triste o con el ánimo bajo, sin sumirse en una depresión (ésta puede llegar a ser severa y, en ocasiones, empujar al suicidio).
 
Al comparar a la depresión y a la distimia se ha descubierto que los niveles hormonales de cortisol (hormona que se genera principalmente en estadios de estrés) no son iguales; al parecer, los episodios depresivos los aumentan en forma importante, contrario a lo que sucede con la distimia.
 
Este trastorno puede comenzar a edades tempranas con un agravante: es difícil hacer un diagnóstico rápido, debido a que en los jóvenes casi siempre viene acompañado de condiciones psiquiátricas mórbidas como depresión, abuso de sustancias y trastornos de ansiedad (Con información de UNAM).

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