CARGANDO

Escribe para buscar

Cirugía de columna ya es menos invasiva

especiales

Cirugía de columna ya es menos invasiva

Compartir

Hace 30 años, una cirugía de columna vertebral para retirar un disco o una vértebra dañada por accidentes era una intervención compleja y dolorosa en la que se requería usar unas cucharillas y tijeras especiales para romper la lámina que protege la parte posterior de la columna y evitar cualquier daño a la médula espinal. Hoy ese tipo de operaciones son mucho menos invasivas y cruentas gracias al avance de tecnologías como la endoscopía o la aplicación de prótesis más pequeñas y resistentes.

En esta evolución de las técnicas de operación para la columna, México ha hecho aportaciones importantes, principalmente en el campo llamado instrumentación, que es la colocación de diferentes materiales de apoyo como varillas, clavos, alambre y candados. Estas técnicas, cuyo origen se remonta a 1962 con las cirugías del doctor estadunidense Paul Harrington, se perfeccionaron en los años 80 con el uso en México de alambre pre-laminado utilizado por el doctor Jorge Luque y posteriormente adoptado por el doctor Harrington.

Esta aportación mexicana dio a los pacientes mejores resultados en estabilización y menos daño en el esqueleto.

“Hay una evolución importante en este tipo de cirugías pues anteriormente había que abrir más espacio, romper la parte protectora posterior de la columna, conocida como lámina, y extraer el tejido dañado. Hoy esto se puede hacer con una perforación similar a la que se usa en las cirugías de rodilla. Se entra por esa perforación a través de la lámina y por ese mismo espacio se retira el disco intervertebral dañado”, explicó Armando Bustamante Morales, médico cirujano de la Facultad de Medicina de la UNAM y especialista en ortopedia y traumatología.

La columna vertebral es una de las estructuras más complejas e importantes en la mecánica y dinámica del cuerpo humano. Cumple funciones de movilidad y soporte, pero también es la cubierta de la médula espinal, que es la parte más importante del sistema nervioso periférico.

Existen numerosos tipos de cirugía de columna, la más conocida es la que se realiza para retirar y sustituir los discos de cartílago que sirven como separación y amortiguador entre cada una de las vértebras. Pero existen otras muchas cirugías que incluyen la extracción total y sustitución de una vértebra o el fortalecimiento de la misma mediante el uso de cementos especiales y adherentes.

Accidente, malformación y vejez

Una cirugía de columna vertebral es una intervención compleja porque si se realiza mal puede dañar al suave tejido que está en el interior de las vértebras y que es el encargado de subir y bajar señales hasta el cerebro desde las piernas, brazos, tórax y abdomen.

El cirujano Armando Bustamante explica que las tres principales causas que justifican una operación de la columna son: malformación congénita; deterioro por envejecimiento y destrucción o daño de tejidos por accidentes (principalmente traumatismos por accidentes vehiculares o caídas).

Las enfermedades congénitas o malformaciones del nacimiento afectan aproximadamente a 1.5 o 2 % de la población y suelen agudizarse a lo largo del crecimiento del niño o niña, provocándole incluso desviaciones de inclinación de la columna cercanas a los diez grados.

“Dentro de las enfermedades congénitas hay algunas que provocan daños estructurales graves y que requieren operarse, son aquellas en las que las vértebras nacieron o se formaron en forma de cuña y van provocando una escoliosis o desviación severa de la columna del paciente. Aquí se pueden hacer diferentes intervenciones, llegando al extremo de la sustitución de esa vértebra, buscando recuperar la función de soporte y movilidad que debiera desempeñar dicha vértebra, dependiendo si es más móvil, como en las vértebras cercanas al cuello o cervicales, o más fija, como las vértebras cercanas a las costillas o dorsales”, indica el especialista en ortopedia.

Además de estas malformaciones de nacimiento existen muchos trastornos de la columna que aparecen por degeneración de las vértebras, como el caso ya citado de las hernias discales o desgaste del cartílago que sirve como amortiguador. También puede presentarse una degradación del hueso por problemas de postura y deben corregirse antes de convertirse en un problema grave que altere la mecánica del cuerpo y provoque dolor.

“Desafortunadamente, el mayor campo de trabajo todavía es el de los daños a columna por traumatismos, es decir por golpes, que generalmente son accidentales. Ahí vemos muchos problemas de fracturas o compresión de vértebras por golpes muy fuertes y son necesarias cirugías muy cruentas para hacer esas correcciones. Cirugías de muchas horas para colocar instrumentos que les devuelvan la estructura que soporte todo el peso del cuerpo. En este conjunto también se pueden agregar las cirugías que se hacen porque un proceso infeccioso hubiera destruido parte del hueso”, agrega Bustamante Morales.

Mecánica y dinámica

La columna vertebral es una estructura integrada por 33 vértebras la cual tiene concentrada la fuerza suficiente para mantener erecto el tronco del cuerpo humano, al mismo tiempo que envuelve a la médula espinal, la cual después se ramifica en diferentes terminales nerviosas.

Las vértebras se pueden estudiar en cinco grandes conjuntos:

  • Cervicales (siete vértebras), que son las más cercanas a la cabeza, son delgadas, de alta resistencia y movilidad
  • Dorsales (doce vértebras), que están más cerca del pecho y costillas, que prácticamente no tienen movilidad pero tienen mucha fuerza para proteger al corazón pulmones y toda la caja toráxica
  •  Lumbares (cinco vértebras), también tienen movilidad pero mucho menor que la del cuello aunque la combinación de sus movimientos sí permite al ser humano hacer giros de 180 grados
  • Sacras (cinvo vértebras) que generalmente están soldadas, son inmóviles, soportan todo el peso del tronco y ya no contienen médula espinal sino raíces de nervios
  •  Cóccix (cuatro vértebras), con huesos más pequeños y sin movilidad.

“El conjunto de estas estructuras otorga al ser humano una movilidad tridimensional en la que puede girar no sólo 180 sino 360 grados. Su doble función de soporte de carga y aportación de movimiento son su principal ventaja y son también la principal fuente de daños que requieren después operación, tanto por desgaste, deformación del hueso o por fracturas”, dice el cirujano de la UNAM.

Como en todos los campos de la salud, en el cuidado de la columna existen algunas estrategias preventivas de daño, entre las cuales están el evitar el cargar exceso de peso.

“Una de las cosas más importantes para evitar una cirugía de columna vertebral, además de evitar los accidentes o traumatismos fuertes, es evitar las cargas excesivas de peso o incrementar mucho su propio peso porque este tipo de factores son la causa más común de hernias de disco o fracturas en la columna vertebral. También es dañino el sedentarismo porque atrofia los músculos intervertebrales, que apoyan a la columna, y sin el apoyo del músculo, la columna pierde soporte.

“Asimismo hay que cuidar la dieta, principalmente en los grupos de riesgo, como las mujeres que tengan antecedentes familiares de osteoporosis porque es muy común una fractura o aplastamiento de vértebra cuando hay osteoporosis combinada con exceso de peso”, añade el especialista.

Con el cuidado de la columna se asegura mantener una postura recta, sin dolor y con movilidad durante muchos años, para de esa manera evitar cirugías que aún cuando ya no son tan agresivas como en tiempo pasado, aún son cirugías complejas y delicadas. 

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *