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Autoestima, sexualidad y niños: cómo guiarlos

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Autoestima, sexualidad y niños: cómo guiarlos

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Cómo formar la autoestima de los niños y las niñas, cómo hablarles de sexo y sexualidad, cómo fomentarles buenos hábitos alimenticios y cómo hacer que respeten las reglas, de esto habló Nancy Steinberg, psicóloga, con maestría en Psicología Clínica, quien con motivo del Día Internacional del Niño,  dio guía en SUMÉDICO Radio, sobre cómo fomentar en los pequeños el conocerse y quererse.

Autoestima
En el tema de autoestima, la psicóloga subraya que  “muchas veces la gente entiende mal el concepto y  felicita al niño todo el tiempo, hasta por cosas que no son ciertas; por ejemplo, si un niño no es un buen deportista, y de pronto le dices ‘vamos campeón, eres el mejor’, en el fondo el niño sabe que eso no es cierto y, al contrario, lo que se le genera es ansiedad”. 
 
La también doctora en Psicoterapia afirma que fomentar la autoestima  significa ayudar a los niños a reconocer de manera verídica y real aquellas cosas para las que es bueno, y guiarlo para que lleve su potencial a su máxima expresión; al mismo tiempo es importante reconocer cuáles son las dificultades que enfrenta para ver de qué manera las puede superar. 
 
“Hay que considerar que lo que verdaderamente provoca  sufrimiento, tanto en niños como en adultos, es la discrepancia entre lo se espera de mí y lo que se es la realidad; porque no hay mayor miedo que decepcionar, por no cumplir las expectativas que otros tienen de uno”.
 
Sobre la excesiva timidez en algunos niños, Steinberg afirma que esto no necesariamente es un problema de autoestima, pues “muchas veces el niño no ha desarrollado sus habilidades sociales, y también hay que considerar la edad, en qué circunstancias se presenta esta conducta, qué la detona, porque muchas veces el niño recibe gran cantidad de atención, y eso contribuye a la timidez.
 
Decir al niño en todo momento “´ándale, anímate, saluda”, lo confronta sistemáticamente con la dificultad, aquí lo que hay que hacer es hablar con el niño, en privado,  en un ambiente de confianza, donde no se le expone. Es en este escenario que se conversa con él y se identifica cuáles son las razones por las que esto le ocurre. A veces resulta que hay un hermano con más facilidad para relacionarse, y entonces el hermano retraído se aferra a no socializar porque le da pena, y esto es peor si se le presiona. 
 
Por otro lado, la especialista hace énfasis en que el haber tenido una infancia con autoestima baja, no condena a nadie a no superarla, pues una vez que hay una conciencia sobre lo que nos molesta, se está listo para superar la dificultad y desarrollar estrategias.
 
“Aquí sólo hay dos opciones: Te hundes o tomas acciones para salir adelante, no importa tu edad, en el momento en que decides que lo quieres hacer, lo haces”. 

El plato, colorido, sabroso y amoroso
Para diferentes mamás y papás, los problemas de alimentación en los niños y niñas, pueden ir en un espectro altísimo, desde los niños que no quieren comer hasta los que comen demasiado, pero también están los niños que tienen malos hábitos o aquellos para los que la comida se vuelve una obsesión.
 
“Mucho de lo que pasa con los niños y la alimentación es un reflejo de lo que está sucediendo en casa, porque ansiedad y estrés pueden ser el resultado o la causa: hay niños que tienen problemas con la alimentación como respuesta a la angustia, pero hay otros que desarrollan angustia porque tienen problemas con la alimentación”.
 
Según la doctora Steinberg, primero hay que reflexionar sobre el valor que damos a la comida. Por ejemplo los postres, muchos niños con sobrepeso, han sido premiados con “si te portas bien, si te comes todo, entonces te damos postre, y eso lo que hace es dar un valor extra a este alimento,  como si toda la comida fuera un trampolín para llegar al postre.
 
“Hay niños que por más que se esfuercen en comer bien o adecuadamente ganan peso,  en esos casos es necesario ver a un médico, además si los padres son delgados, no deben presionar a sus hijos o hijas a que lo sean también, hay que detectar qué detona el posible sobrepeso. 
 
“En la comida, el otro extremo son los niños que no quieren comer, aquí hay que buscar estrategias de ayuda, y revisar el entorno en casa porque si en la hora de la comida se discute, o se regaña o confronta al niño, pocas ganas tendrán de comer y comenzarán a relacionar esta actividad con momentos desagradables. 
 
“La comida se debe asociar con amor, cuando das comida estás alimentando no solamente el cuerpo, sino el alma del niño.  Desde que amamantas, no es lo mismo la mamá que amamanta y está texteando, a la mamá que toma amorosamente al niño en sus brazos y tiene contacto físico y visual con él, a un niño no sólo se le da nutrición en forma de alimento, sino nutrición en forma de amor.
 
“Por otro lado, hay que hacer  visual y olfativamente agradable el plato:  De alguna forma lo que preparas debe oler rico, verse rico y saber rico para que el niño se acerque. Y no hay que insistir en que el niño se coma todo lo que tiene enfrente, ni crearle culpas si no lo hace, es mucho mejor que coma más veces en menor cantidad. Desarrollar buenos hábitos alimenticios también  implica probar diferentes cosas , sugiriendo que pruebe platos distintos”. 
 
Sexo, sexualidad y niños y niñas
Al enfrentar a un niño para hablar de sexualidad, hay que revisar valores propios,  y también saber qué decirles, sobre todo ahora que los niños tienen más información a través de Internet y las redes sociales. Aquí la doctora Steinberg  recomienda que si hay algún tipo de inseguridad en el tema por parte de los padres, éstos pueden acercar lecturas al niño o niña que faciliten las explicaciones o como apoyo de éstas y admitir que habrá cosas que pueden causar cierta pena. 
 
“Para hablar de sexo con los niños primero debes tener muy clara cuál es tu postura frente a la sexualidad, si tu postura es recatada,  si eres conservador, reconocela y decide si eso es lo que le quieres transmitir a tu hijo. 
 
“Lo importante es tener seguridad y estar capacitado para ayudarle al niño o niña a seleccionar qué de todo lo que escucha sobre sexualidad  le cae bonito en su alma y qué, al contrario,  le hace daño. Cómo enseñas sexualidad, depende de la edad del niño, de la apertura con la que se manejan estos temas en casa y de qué tan buena es la comunicación de padres e hijos.  
 
“Cuando a mi me preguntan: ‘a qué edad tengo que empezar a hablar de sexo con los niños’, no importa la edad del niño que me pregunten , yo voy a responder:  ya estás tarde porque de sexo se habla siempre”.
 
La especialista advierte que muchas veces los adultos se sienten muy confrontados cuando los niños se empiezan a autoexplorar y se paran junto al espejo y se miran, esto  porque “muchos de nosotros no desarrollamos este amor por nuestro cuerpo. Todas las respuestas son aceptables, lo que no se vale es que no tengas clara cuál es tu posición”.

Reglas que no límites
Sobre la disciplina en casa, Steinberg es categórica al afirmar que no hay que limitar la conducta del niño, pues hay una diferencia inmensa entre hablar de reglas y hablar de límites, “si íimites hay entre un país y otro, y eso es causa de problemas, ¿estás seguro de que quieres tener límites entre tu hijo y tu? o más bien quieres tener claridad”.  
 
Aquí la psicóloga destaca la palabra y la acción de negociar.  “Por ejemplo si para mí es importante que no subas los codos a la mesa, cómo hacemos para que desarrolles este hábito; negociación no no es decirle al niño: ‘Ya te dije mil veces que no tires la mochila en la base de la escalera’, en cambio sí es decirle: ‘cuando llego a la casa y veo que tus útiles escolares están fuera de lugar, me siento incómoda, cómo hacemos para que lograr que desarrolles ese hábito’. 
 
“Y claro, no voy a dejar que el niño haga lo que se le pegue la gana, hay que poner lineamientos en la conducta de la casa.  Los padres, al saber lo que quieren transmitir, deben elegir prioridades y no pasar a la siguiente etapa, si la primera no se ha superado.
 
“Cuando se establecen reglas ten hay que tener claridad de lo que se quiere que el niño haga porque esto se presta a molestia, pero también a que él o ella no tome en serio al adulto. 
Tener paciencia con los errores y dificultades, no regañar al niño sino explicarle lo que hace de forma incorrecta,  ayuda a que él llegue a donde quieren los padres y a cumplir lo acordado, concluye la doctora Nancy Steinberg, recalcando que castigos y premios no funcionan, pues “ello hará que te topes con pared una y otra vez”. 
 
Doctora Nancy Steinberg, psicóloga, doctora en Psicoterapia
Doctora-nancy.com
@doctora_nancy
 

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