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¿Cómo afecta el frío a bebés con dermatitis atópica?

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¿Cómo afecta el frío a bebés con dermatitis atópica?

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La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por sequedad, lesiones inflamatorias, enrojecimiento y picor, que se presenta principalmente en niños.

Debido al rascado, se pueden producir lesiones de gravedad y mayor inflamación, por lo que es necesario tener los cuidados pertinentes.

A pesar de que se sepa cómo tratar, hay un factor que no se puede evitar y que agrava la enfermedad: los cambios de temperatura que motivan el uso de calefacciones.

“Estos síntomas se incrementan y son más notables en los meses de otoño e invierno debido al frío y al uso de la calefacción. Aparece más fácilmente en personas atópicas, que son aquellas con facilidad para desarrollar enfermedades alérgicas de cualquier tipo, aunque puede aparecer en cualquiera”, explica Mercedes Escarrer, coordinadora del Grupo de Trabajo de Dermatitis Atópica y Alergia Cutánea de la SEICAP.

Con motivo del Día de la Dermatitis Atópica que se celebra el 27 de noviembre, la especialista informa que en los niños más pequeños, los síntomas se suelen presentar con mayor frecuencia en las mejillas, cuello, parte externa de los brazos, muñecas, dorso de las manos, muslos o pies.

“Suelen ser bastante molestos, ya que el picor puede producir desazón, irritabilidad, alteraciones del sueño o cambios en el carácter. Por otro lado, las lesiones pueden llegar a ser extensas y profundas y causar dolor”, dice.

¿Qué desencadena los brotes?

La especialista asegura que los principales desencadenantes son utilizar artículos de aseo personal que irriten la piel y que no son específicos para pieles atópicas.

Las prendas de vestir de lana o acrílicas, los ácaros, el estrés y cambios bruscos de temperatura, así como la leche y el huevo en lactantes, también son factores que agravan el padecimeinto.

Por ello, Escarrer recomienda utilizar ropa de tejidos naturales como algodón y lino, lavarla sin suavizante de telas, no utilizar detergente, bañarse con jabones suaves con pH ácido o neutro, y mantener la piel alejada de agentes externos dañinos.

¿Cómo se trata?

Escarrer menciona que el tratamiento incluye toma de antihistamínicos para frenar el picor, inflamación y prevenir infecciones.

También se utilizan cremas con inmunomoduladores y corticoesteroides e hidratantes para evitar la piel seca.

“En caso de niños con sintomatología muy severa o persistente, que no respondan a la medicación o que al terminarla vuelvan a sufrir los síntomas de manera rápida, será necesario aplicar un tratamiento preventivo”, concluye.

(Con información de Infosalus)

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