Un abrazo nos puede ayudar a despedirnos del estrés

El contacto físico afectivo logra disminuir la tensión arterial, la ansiedad,...

14/02/2011 11:00
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Georgina Montemayor, académica del departamento de anatomía de la Facultad de Medicina (FM)de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que el recibir un abrazo, apretón de manos o caricia, el cerebro libera oxitocina, la cual es conocida como la hormona del cariño. Esto ha sido observado por medio de una resonancia magnética que permite hacer imágenes del funcionamiento del cerebro.

La piel posee receptores sensitivos que envían señales a la corteza cerebral. Cada zona del cuerpo está representada en la corteza cerebral, aunque partes como manos y labios son más sensibles debido a  que ocupan mayor espacio en la corteza cerebral.

El contacto físico es necesario pues es una fuente de gratificación que hace sentir a los seres humanos protegidos amados y reconocidos por el otro. Esta sensación de bienestar se logra gracias a la oxitocina y a la vasopresina, esta última aparece más en los hombres.

Las mujeres producen más la oxitocina lo cual explica porque pasan más tiempo con amigas y les gusta ser abrazadas. Para que un abrazo produzca oxitocina debe durar por lo menos un minuto y ser tranquilo.

Esta hormona también es necesaria al momento del parto para contraer el útero y expulsar el producto, así que durante y después del parto los niveles de oxitocina son altos y generan el apego entre el recién nacido y la madre.

La oxitocina también aparece al contacto con mascotas “Si durante una semana todos los días al llegar a casa acaricias la panza del perrito, te verá a los ojos en busca de apego. Y a ti, sólo por acariciarlo, se te baja la tensión arterial y la ansiedad, y si estás deprimido, disminuye un poco la depresión…” dice la especialista de la FM.

Estudios científicos con monos han demostrado la relevancia del contacto físico para los mamíferos. En estos estudios se separó a monos bebés de sus madres y éstas fueron sustituidas por una figura de alambre que les  proveía leche y otra de felpa que no los alimentaba. Los monos preferían a la figura de felpa porque satisfacía la necesidad de consuelo.

El ser humano no puede vivir sin establecer relaciones afectivas. Los niños necesitan abrazos, caricias, y otras demostraciones de afecto para poder sobrevivir. Esto lo demuestran estudios que durante la Segunda Guerra Mundial se hicieron en recién nacidos huérfanos quienes morían por falta de contacto físico estrecho a pesar de tener todos los cuidados necesarios para su salud.

Al igual que con los bebés, otros estudios demuestran que la depresión en los ancianos es por la ausencia del contacto físico y no la falta de sexo. (Con información de La Jornada).
 


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