CARGANDO

Escribe para buscar

UAM desarrolla ventrículo artificial

Corazón

UAM desarrolla ventrículo artificial

Compartir
La Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa (UAM-I), concluyó la construcción de un ventrículo artificial o bomba de apoyo ventricular, totalmente mexicano, que sirve para ayudar a pacientes con el corazón enfermo y que no pueden bombear suficiente cantidad de sangre.
 
En este proyecto colaboraron 65 científicos de diez instituciones públicas y privadas. El invento mexicano fue financiado por la empresa Vitalmex Internacional, con un apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y fue realizado dentro del Centro Nacional de Investigación en Instrumentación e Imagenología Médica, conocido como el Ci3m, que está dentro de la UAM-I
 
El ingeniero biomédico Emilio Sacristán, investigador de la UAM y coordinador del proyecto, informó  a SUMEDICO que este dispositivo mexicano puede servir para ayudar a que un corazón enfermo se recupere después de una cirugía y que puede ser usado sólo unos días o más de seis meses, conectado a una consola electrónica que regula el bombeo.
 
El científico mexicano aclaró que no es un corazón artificial completo porque la idea no es retirar totalmente el corazón del paciente si no ayudarlo a que siga funcionando, aunque sea parcialmente, porque el corazón tiene muchas otras funciones biológicas, además de bombear sangre.
 
“Nuestro dispositivo se llama, técnicamente, Asistencia ventricular. Forma parte de una tendencia de desarrollo tecnológico diferente al desarrollo de corazones artificiales totales, los cuales tienen algunos problemas como la necesidad de colocar mucho equipo dentro del cuerpo –que no siempre cabe—, además de que los corazones artificiales totales no permiten que el corazón original se recupere, aunque sea con una función parcial, cumpliendo otras funciones biológicas, más allá de bombear la sangre”, indica Sacristán.
 
El invento de la UAM toma la sangre del corazón enfermo y la bombea al resto del cuerpo, sin exigirle esfuerzo adicional al músculo cardiaco enfermo.
 
Existen numerosos pacientes que viven con una función cardiaca disminuida, ya sea porque tuvieron infartos que provocaron la muerte de hasta 80 por ciento del músculo cardiaco o porque tuvieron cirugías de válvulas o de otros males que bajan la actividad del corazón hasta que termine de sanar.
 
“La idea que adoptamos fue diseñar un sistema universal que sirviera a la más amplia gama de pacientes con enfermedad cardiaca, cuyo corazón no está bombeando lo suficiente para mantener vivo al cuerpo. Nuestro aparato no necesariamente es un instrumento que tiene que ser implantado. En muchas de las aplicaciones se conecta de manera ‘paracorpórea’, cerquita del corazón, pero el paciente lo lleva puesto por fuera y se conecta con un túnel, a través de la piel. Esto es para pacientes que sólo necesitan un apoyo de corto plazo, por ejemplo menos de tres meses”, añade el ingeniero biomédico..
 
Innovación nacional
 
El desarrollo de la Asistencia ventricular o Ventrículo artificial de la UAM-I tiene beneficios en diferentes niveles: sirvió para realizar investigaciones originales, sirvió para desarrollar recursos humanos especializados para el beneficio del país y sirvió para ayudar a que la industria biomédica mexicana tenga más competitividad a nivel internacional.
 
La inversión total que se requirió para el desarrollo de esta tecnología fue de 80 millones de pesos, de los cuales la mayoría provino de la iniciativa privada, con un apoyo de 3 millones de pesos de Conacyt. La dueña del invento y principal financiadora es la empresa  Vitalmex Internacional.
 
Para este desarrollo colaboraron 80 investigadores en el área de ingeniería biomédica, cirujanos cardiovasculares, hematólogos, inmunólogos, anestesiólogos, intensivistas, veterinarios, expertos en polímeros, en cómputo, en ingeniería electrónica, mecánicos, diseñadores industriales, entre otros.
 
“La academia gana porque esta es una manera de financiar proyectos de investigación que no habríamos podido hacer solos. Pero también responde a la obligación de la academia de vincularse con la industria, que es el motor del desarrollo del país y no comportarnos como quien vive en una torre de marfil. Hacia afuera, esto fortalece a la industria, genera empleos y sin duda tiene impacto en la salud pública”, concluye Sacristán.
 

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *