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Pocos parásitos sí benefician a la salud

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Pocos parásitos sí benefician a la salud

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Tener parásitos intestinales normalmente es asociado con la aparición de anemia, baja absorción de vitaminas y diarrea. Sin embargo, un estudio de médicos canadienses de la Universidad de Bohemia Sur, en el que los propios médicos sirvieron como pacientes voluntarios,  señaló que el tener en el cuerpo una cantidad moderada de algunos tipos de parásitos puede evitar que los pacientes sufran Enfermedades Inflamatorias Intestinales graves (IBD por sus siglas en inglés).
 
En los últimos 50 años las Enfermedades Inflamatorias Intestinales o IBD se han multiplicado en países con economías desarrolladas. Especialistas argumentan que esto puede ser resultado de la llamada “teoría de la higiene” en la que se evita que los niños consuman cualquier tipo de producto con parásitos y esto altera la formación de la microbiota o flora intestinal.
 
Los ejemplos más comunes de enfermedades IBD son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Ambas pueden provocar  bloqueo y perforaciones intestinales. En casos muy graves es necesario operar a los pacientes y cortarles un pedazo de intestino grueso o delgado.
 
En este contexto, un equipo de médicos canadienses que estudian las IBD presentaron los resultados de un estudio de un año en el que permitieron el desarrollo de tres tipos de parásitos en el intestino de voluntarios para, según su hipótesis, estimular el fortalecimiento de sus sistemas de defensas o sistema inmune.
 
El principal autor del estudio Julius Lukes quien participó como voluntario e ingirió huevecillos de un tipo de lombriz plana llamada Diphyllobothrium latum , midió que después de un año no tenía bajas en la absorción de vitaminas ni problemas gástrico o intestinales graves.
 
Lukes es un miembro reconocido del Instituto Canadiense de Estudios Avanzados y profesor en la Universidad de Bohemia Sur. Su estudio fue publicado esta semana en la revista Tendencias en parasitología  (Trends in Parasitology).
 
“Los datos muestran que si una persona tiene bajas cargas de parásitos intestinales pueden estimular su sistema inmune sin que estos organismos alteren sus funciones digestivas normales”, indicó el doctor Julius Lukes en un texto en el que afirma que muchos de los casos que se observan actualmente de bloqueo o perforación de intestinos por inflamación son el resultado de una “respuesta exagerada” de un intestino que está exageradamente limpio y que no está acostumbrado a recibir agresiones externas.
 
“Cuando el cuerpo humano detecta la presencia de parásitos y los tiene ya establecidos en el cuerpo pone en marcha mucha actividad bioquímica para controlarlos y no sobre reacciona con la llegada de otros elementos externos, como ocurre  actualmente con sistemas inmunes que casi no trabajan”, afirma Lukes.
 
‘Viejos amigos’
La hipótesis del equipo de investigación canadiense sobre las funciones protectoras que puede tener una cantidad moderada de parásitos forman parte de una corriente de pensamiento médico llamada “la hipótesis de los viejos amigos”, según la cual en los últimos 50 años se han incrementado los casos graves de enfermedades inflamatorias intestinales debido a un debilitamiento del sistema inmune de niños en países con sistemas sanitarios más fueres.
 
En febrero de este año, SUMÉDICO  estuvo presente en la Reunión Anual de  la Organización Europea de Colitis y Crohn (ECCO), que se llevó a cabo en Copenhague, donde gastroenterólogos de Estados Unidos y Europa analizaron las diferentes causas de las enfermedades inflamatorias intestinales, que llegan a perforar y a cerrar los intestinos, provocando cirugías de emergencia e incluso la muerte.
 
Decenas de estudios presentados en ese encuentro de más de 2 mil médicos pidieron estudiar con más detalle la llamada “hipótesis de la higiene”, según la cual el evitar que los niños tengas cualquier exposición a bacterias, virus y parásitos antes de cumplir los primeros dos años de vida los hace débiles y poco aptos para soportar futuras infecciones. Esto puede llevarlos a complicaciones graves que inflaman, cierran o perforan los intestinos.
 
“Tenemos datos que nos indican que aquellos niños que recibieron antibióticos durante los primeros dos años de vida incrementan entre 3 y 5 veces más la posibilidad de padecer Enfermedades Inflamatorias Intestinales”, indicó en febrero a SUMÉDICO la doctora Severine Vermeire, presidenta electa de la organización ECCO.
 
Uno de los indicadores que sirve para relacionar a la higiene excesiva con la aparición de las enfermedades IBD es el hecho de que estos males aparecen a más temprana edad en países con economías y sistemas sanitarios más fuertes, mientras que en los países donde los niños están expuestos a infecciones intestinales o parasitarias tempranas parecen desarrollar una resistencia a la Enfermedad de Crohn, que provoca inflamación en diferentes tramos del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano; así como a la Enfermedad de CUCI (Colitis Ulcerosa Crónica Inespecífica), que afecta a intestino grueso o colon.

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