Falta de afecto puede generar obesidad

La ausencia de afecto en la infancia provoca que el niño busque confort en la c...

20/01/2012 8:24
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La falta de afecto en la infancia crea patrones de conducta en los niños que pueden orillarlos a la obesidad y sus enfermedades derivadas, indicó a SUMEDICO el Dr. Jorge Ramírez Velásquez (*), especialista en el tema, quien refirió también que este problema es un factor importante para los niveles que la obesidad infantil ha alcanzado en el mundo. 

“Lo importante de esto –indica–, es que antes de pensar en cómo puede curarse o combatirse es necesario prevenirlo, evitar que ocurra, pero para eso los padres deben tomar conciencia de que en México la obesidad infantil es grado 1 a nivel mundial, entonces hay que estar alertas para que no se repita en las próximas generaciones”.

De acuerdo con el especialista, la niñez es el momento en el que los seres humanos creamos un gran porcentaje de nuestros hábitos, ya que “así como aprendemos a caminar, también comenzamos a identificar los sabores y los gustos alimenticios”, por ello es importante, dice el experto, que los padres sepan manejar la alimentación de sus hijos y evitar que desarrollen apego emocional a los alimentos.

“Esto podría generar que cuando un niño tenga un evento social identifique la comida como un elemento que le da confort, y de igual forma, si existe alguna clase de agresión física o psicológica, los niños que crecen con estos malos hábitos alimenticios y apegados a ellos y su componente emocional, recurran al alimento porque finalmente es una forma aparentemente poco nociva de darnos un gusto, de sentirnos apapachados”, indicó.

Esto puede producirse tanto si el niño no es atendido por sus padres como si la atención es excesiva, ya que en muchos casos se obliga al niño a relacionar el alimento como una forma de recompensa o castigo.

No obstante, además de la cuestión emocional, esta situación tiene un factor bioquímico, ya que “los alimentos con exceso de azúcares y carbohidratos aumentan los niveles de glucemia en la sangre, brindándole al cerebro un aparente estado de confort”, señaló el doctor Ramírez.

Esto puede obrar como una bomba de tiempo para un niño que no es querido o que no es bien guiado, y que vaya desarrollando tendencias alimenticias incorrectas, adicciones alimenticias o trastornos de la alimentación.

Esto, según el médico, sucede porque “el niño siente que no le prestan la atención suficiente, y los padres creen que brindar atención es darle un chocolate y librar sus sentimientos de culpa, entonces se crea un circulo vicioso que proviene de un pilar de tradiciones alimenticias, porque conjuntamos un fenómeno tanto psicológico como social, que es el proceso de la alimentación, algo que el cerebro lo interpreta como algo bueno”.

Para lograr el control de este problema se requiere terapia de asesoramiento más bien orientada hacia los padres, porque en ellos recae la responsabilidad, aunque, en palabras del doctor, es mejor “prevenirlo y evitar que las siguientes generaciones lo desarrollen”.

Finalmente, el especialista indicó que este fenómeno de los malos hábitos alimenticios y el proceso afectivo que se genera alrededor de la alimentación, son cruciales para los altos niveles de obesidad que se presentan en el mundo entero.

(*) Dr. Jorge Enrique Ramírez Velásquez
Especialista en Cirugía de Obesidad del Hospital Ángeles Roma
www.drjorgeramirez.com 


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