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Exceso de cloro en alberca, riesgo de asma

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Exceso de cloro en alberca, riesgo de asma

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Son tres los factores que aunados al exceso de cloro en una alberca, pueden ocasionar que un niño sea propenso a desarrollar asma: su edad, en cuanto más pequeño mayor el riesgo; la higiene personal al momento de jugar en la piscina y la elevada temperatura del agua.
 
Especialistas neumólogos y cirujanos torácicos españoles, congregados en la asociación Neumosur, explican que el asma afecta a 300 millones de personas en el mundo, de ahí el interés de que se prevengan circunstancias que pueden enfermar a los pequeños.
 
Señalan que se deben tener cuidado en los niños que tienen menos de siete años, porque por lo regular no nadan, sino que juegan y están en riesgo de inhalar y deglutir más partículas de agua con cloramina, que se general al mezclar ácido hipocloroso , un desinfectante que resulta de la reacción del cloro con el agua. A esto se unen el sudor, la saliva y la orina que están siempre presentes el el agua de una alberca.
 
Esta sustancia puede lesionar el epitelio pulmonar y provocar síntomas asmáticos como tos, silbidos en el pecho y sensación de ahogo.
 
El nivel de cloramina en una alberca es mayor cuando ésta no está ventilada o se encuentra cubierta, tiene mayor temperatura en el agua y no se controlan las condiciones higiénicas de los nadadores, por eso una de las primeras acciones es que los padres verifiquen que las instalaciones en las que juegan sus hijos tengan los permisos correspondientes.
 
También es aconsejable que nos niños no pasen tanto tiempo en el agua, que no los pierdan de vista y chequen que no traguen agua y que se exija que los niños más pequeños usen pañales capaces de absorber la orina en el agua. 
 
Los médicos explican que los niños, cuanto más pequeños son, sus pulmones son más vulnerables a los productos irritantes como la cloramina, de ahí que se debe poner mayor atención en los lactantes.
 
Para las personas que tienen asma, la natación puede ser un deporte adecuado, pero se debe poner atención al momento de practicarla porque los bronquios pueden responder de forma exagerada a estímulos externos.
 
Mientras que en pacientes predispuestos a tener asma, hacen hincapié en que las sustancias irritantes como el cloro, pueden hacer que los bronquios se irriten y provoquen síntomas asmáticos o desencadenar asma latente; esto también puede desencadenarse al exponerse a un cambio brusco de temperatura, como un chapuzón en agua muy fría. (Con información de 20minutos.es)

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