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Enfermedades después de un terremoto

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Enfermedades después de un terremoto

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El incremento constante del número de desastres naturales y de sus víctimas representa un importante problema de salud pública

Miles de muertos y heridos, devastación y hambre, son algunas de las secuelas que dejan los desastres naturales de impacto súbito como los terremotos. Sin embargo, tras la catástrofe, las autoridades sanitarias deben enfrentarse a un gran desafío: controlar el flagelo de las enfermedades que surgen tras un terremoto..

Las prioridades sanitarias durante los primeros días tras un desastre de este tipo, incluyen el tratamiento de heridas traumáticas causadas por el derrumbe de edificios o de supervivientes atrapados bajo los escombros, así como la prevención de infecciones de dichas heridas.

Las heridas más comunes que se presentan tras un terremoto son: cortadas, contusiones y fracturas simples, así como infecciones potencialmente letales. También suele haber un número importante de fracturas múltiples o heridas internas a causa del llamado síndrome de aplastamiento, las cuales requieren cirugía, transfusión y otros tratamientos intensivos.

El riesgo de contraer algunas enfermedades tras un terremoto es tan grave para los trabajadores humanitarios como para las víctimas. Los países en desarrollo son los más afectados, ya que la población es más vulnerable y muchas veces la higiene y la infraestructura de salud pública en estos lugares, representa ya un reto.

Sumado a ello, los hospitales y centros de salud quedan destruidos o en condiciones de no poder ofrecer asistencia. Además, la falta de recursos y personal médico para tratar a los miles de enfermos y heridos, hacen que las necesidades médicas se vuelvan enormes y las condiciones inimaginables.

Algunas enfermedades que constituyen una amenaza inmediata tras un terremoto son: el tétano, la gangrena, así como el contagio de sarampión, meningitis y otras infecciones.

El riesgo de enfermedades evitables aumenta tras un terremoto u otro desastre natural, debido a los cambios que este produce principalmente en:

1. La densidad de la población. El hacinamiento aumenta la posibilidad de enfermedades transmitidas por aire, causando un incremento de infecciones respiratorias agudas.
2. El desplazamiento de la población puede introducir enfermedades transmisibles a las que las poblaciones emigrantes o autóctonas sean susceptibles.
3. La interrupción y contaminación del abastecimiento de agua y de los servicios de saneamiento, aumentan el riesgo de exposición a microorganismos como la Salmonella typhi, que causa la fiebre tifoidea. La hepatitis A y E, y las enfermedades diarreicas, son otros males que pueden presentarse o complicarse con la falta de agua.

Por otro lado, algunas otras enfermedades que son endémicas en el lugar del desastre, pueden hacerse presentes posteriores al mismo, como por ejemplo, el cólera, la malaria y el dengue.

La sobrepoblación y falta de ventilación adecuada en áreas de albergue, aumenta el riesgo de enfermedades que se transmiten por vía respiratoria como sarampión, difteria, tos ferina e infecciones respiratorias agudas, como neumonía.

Uno de los ejemplos más cercanos de un desastre natural de este tipo, es el devastador terremoto ocurrido en Haití el pasado 12 de enero. Aunque por el momento no se han registrado brotes de enfermedades infecciosas, responsables sanitarios han advertido de que siguen siendo una amenaza latente para los supervivientes de la tragedia, pues muchos de ellos están viviendo en campamentos improvisados sin las condiciones sanitarias necesarias.

 
 
 

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