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Diabetes infantil es una condición genética

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Diabetes infantil es una condición genética

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La diabetes tipo 1, llamada diabetes infantil hasta 1997, porque sólo se presenta en niños y adolescentes, a diferencia del tipo 2, no ocurre como consecuencia de un estilo de vida incorrecto, ni es posible prevenirla.

“Las diabetes tipo 1 es una condición genética e inmunológica en donde la persona no produce insulina y necesita tratarse con varias inyecciones al día de esta sustancia para llevar una vida totalmente normal y sin malestares”, dijo en entrevista con SUMEDICO Mariana Gómez (*), coordinadora web de la Federación Mexicana de Diabetes (FMD).

La también educadora en diabetes explicó que además de las inyecciones, es preciso un automonitoreo recurrente de su glucosa con los medidores que actualmente hay y que es posible hacerlo desde casa.

“El automonitoreo es muy importante porque es el que nos dará la indicación de cuándo es necesario aplicar una inyección de insulina o cuando la persona necesita comer carbohidratos si es que su glucosa está muy baja”, dijo Gómez, y agregó que “en realidad no hay un estándar de cuántas inyecciones o después de qué límite es necesaria, eso depende de cada paciente y del médico que lo esté tratando que es quien conoce cómo reacciona la persona porque también se pueden generar otros problemas, aunque se sabe que lo normal es que la glucosa no exceda los 140 miligramos por decilitro de sangre”.

Los síntomas

Tener mucha hambre, orinar más de lo normal, presentar demasiada sed, cansancio, respiración agitada, confusión y somnolencia son síntomas tanto de la diabetes tipo 1, como de la tipo 2, “la única diferencia es que mientras en la tipo 2 el paciente sí produce insulina aunque insuficiente y de mala calidad, en la tipo 1 simplemente no se produce nada”, afirmó Mariana Gómez.

Diabetes tipo 1 se confunde con deshidratación en infantes

Cuando se trata de un niño que ya habla, es posible saber qué sucede y la primera opción es una medición de glucosa, pero las cosas se complican cuando la enfermedad se detecta en niños muy pequeños, “ellos no te pueden decir lo que sienten, ni cómo están, tan solo hay mucho llanto, mucha sed y los pañales quedan con muchísima orina, ahí se suele confundir con deshidratación, hasta que el bebé es remitido a un hospital y se le aplica la prueba de glucosa”, señaló la educadora en diabetes.

Entonces ante cualquier anomalía en el comportamiento del bebé, Mariana Gómez recomendó acudir de inmediato con el pediatra, para que éste lo remita al especialista indicado y de ser diagnosticada la diabetes tipo 1, el niño necesitará de un tratamiento, un buen estilo de vida, ejercicio y una atención multidisciplinaria.

“El paciente requería del médico tratante, un licenciado en nutrición para que le ayude a tener su alimentación vigilada, un médico oftalmólogo, un endocrinólogo y obviamente que tanto el paciente como la familia estudien mucho sobre la enfermedad y lean todo lo que puedan para que aprendan a tomar las mejores decisiones en cuanto a la salud del paciente refiere”.

Campamentos educativos

Las asociaciones en general dan muchas asesorías para que las personas conozcan más sobre su enfermedad y sepan cuando necesitan ayuda y cómo resolver sus conflictos, en el caso de los niños, la FMD organiza un campamento en donde los niños aprenden a medirse la glucosa ellos solos e incluso a inyectarse con las técnicas correctas para acostumbrarse al tratamiento de insulina sin dolor y sin miedo.

“Aprendemos sobre diabetes de una forma divertida y vemos que hay niños de cuatro años que ya saben inyectarse ellos solos y saben automonitorearse súper bien”, concluyó Mariana Gómez.

(*) Mariana Gómez
Coordinadora la Federación Mexicana de Diabetes
Educadora en diabetes
mariana.gomez@fmdiabetes.org
 

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