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¿Cómo cuidar a un recién nacido?

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¿Cómo cuidar a un recién nacido?

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Ser padre no es una tarea fácil, menos cuando se tiene el miedo, de que al mínimo error el retoño se enferme, es por esto que el pediatra Eduardo Benadón Darszon (*), provee un poco de su sabiduría a los lectores de SUMEDICO en está “guía para padres apresurados por aprender a serlo”.

Se consideran como recién nacidos a los infantes hasta los 28 días de nacidos, y son un rubro aparte de los lactantes menores, que son del primer mes hasta el año de vida, por lo Benadón comentó que para que su pre lactante no enferme, existen tres reglas de oro:

  • Todos lávense las manos antes de entrar en contacto con el infante.
  • Personas que estén enfermas  no deben acercarse al bebé, ni estar a su alrededor, pues las bacterias y virus tienen largo alcance.
  • Nadie fume en presencia de niño, ni se acerque a él si tiene olor a tabaco.

Asimismo, intente mantener un ambiente controlado en casa, para no exponer a su bebé a los cambios de temperatura, pues un recién nacido nunca puede tener fiebre, ya que eso significa que hay una infección bacteriana, y que tiene que ser tratado de inmediato, sino puede morir. agregó.

En cuanto al baño, debe ser muy corto, pues se enfrían muy rápido los pre lactantes, “comience el aseo por la cabeza y después pase al cuerpo,  ya tendrá tiempo para divertirse en el agua con su bebé”, dijo el especialista, asimismo, si a su niño se le hizo circuncisión, “no sumerja el pene los primeros dos días en la bañera”, sólo limpie la parte íntima con algo de agua y jabón aparte, esto para evitar infecciones.

No olvide hacer caso de los abuelos, y dele a su bebé los famoso “baños de sol “, pero sólo durante 16 minutos, (como pollito en rostizador, ocho de un lado y ocho del otro) pues ayudan a bajar los niveles de bilirrubina que podrían intoxicarlo, ya que su hígado aun no está suficientemente maduro para procesar dicha sustancia por sí solo, indicó el especialista.

Los primeros 3 meses de vida

Cuando el infante pasa a ser lactante menor, se empiezan a desarrollar sus primeras defensas, por lo que se pueden hacer salidas programadas en familia, es decir, pensar en “vamos a ir a casa de los abuelos, primero les hablaré para preguntar si alguien está enfermo por allí, vamos a buscar el pronóstico del clima, para vestirlo adecuadamente”, claro, sin caer en la exageración. 

A los dos meses se le aplica una gran cantidad de vacunas, con lo que su organismo comienza a tener mayor protección a agentes externos, “eso no significa que si lo vacuna hoy ya tenga todas sus defensas y anticuerpos, se tardan algunas semanas, por lo que, si durante este periodo se enferman los infantes, tenga en cuenta que es un mal necesario, así comienza a crear su historial bacteriano”, dijo Benadón.

Del mes a los tres meses, es el periodo Ris, o de transición, en donde los niños duermen casi todo el día, lo que resulta un poco limitante, pues los bebés piden alimento cada 2 horas, en dicha etapa procuré que el infante coma siempre hasta satisfacerse y con el fin de que no tenga cólicos, saque el exceso de aire, ya sea cambiándolo de la posición horizontal a la vertical, o con palmaditas en la espalda, pero no olvide tener siempre una toalla cerca, o terminara oliendo a leche materna.

Un aspecto importante durante éste periodo de vida, es que el infante puede presentar reflujo, característico por vómito en grandes cantidades de leche, y evacuaciones explosivas, a lo que basta ir con el pediatra e indicarle los síntomas, para que tras el diagnóstico suministre el medicamento adecuado, ya que  un infante no tratado, sufre mucho, pues regresa por su esófago la leche, con un poco de ácido estomacal y lo quema.

Seis meses y aún contando…

El infante toma leche materna, o fórmula láctea, hasta los 6 meses, cuando comienza la “deslactación”, periodo en el que se le comienza a dar verduras y frutas. A lo que el especialista indicó, que a diferencia de lo que aconsejan algunos colegas pediatras, “comenzar con cereales no es lo ideal, pues a veces le hace ganar mucho peso al infante, lo cual estimula la obesidad infantil”, ya que “no todo infante a los 6 meses pueden comer papillas, tienen que pesar al menos 6 kilos, porque sino los niños se quedan en el peso y no suben”. 

Precisó el especialista que de los 6 a 12 meses se comienzan a sentar solos los niños, y ya interactúan con los padres, aunque depende de cuánto los estimulen; por los 8 o 9 meses comienzan a gatear; por los 10 a 12 meses, comienzan a quedarse paraditos, incluso algunos ya empiezan a caminar y comienzan a decir papá y mamá por allí de los 10 u 11 meses.

En éste sentido, una vez que se puede  sentar un bebé, Bernadón comentó que no es recomendable que se le ponga en una andadera, porque los niños al gatear aprenden coordinación, al tener que levantar manos y pies aleatoriamente. Proceso que de no ser llevado a cabo genera niños torpes, que se estarán cayendo y accidentando con todo.

Además, indicó que se considera al uso de andaderas como uno de los principales factores de riesgo de accidentes infantiles, ya que el bebé al estar en ellas y no poder maniobrar adecuadamente, suelen caer al suelo y golpearse la cabeza, lo que puede generar severas fracturas del cráneo.

El especialista finalizó diciendo que “cada niño es diferente, no son una receta de cocina, dependiendo su entorno y personalidad, cada infante va a ir adquiriendo diferentes destrezas,  y aunque tenemos tiempo límites para que consigan desarrollar ciertas habilidades, no hay que desesperarse” 

(*) Eduardo Benadón Darszon

Pediatra adscrito al Hospital Infantil de México Federico Gómez

Correo: edy_benadon@hotmail.com

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