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Los 14 ingredientes que contienen las papas fritas

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Los 14 ingredientes que contienen las papas fritas

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La próxima vez que pidas papas fritas en el mostrador de una cadena de comida rápida, tal vez deberías hacerlo por su nombre completo: “¿Me pone unas papas fritas con aceite de cártamo, dimetilpolisiloxano, dextrina, pirofosfato de sodio y ácido cítrico, con un poco de goma xantana?”  Repasemos cada elemento (en total, suman hasta 14 diferentes) para esclarecer qué son y sus posibles efectos para la salud.

Papas: ricas en hidratos, pobres en proteínas

Las papas fritas no son saludables, dependiendo de la forma en que se elaboren. Son más saludables cocidas, aliñadas con aceite de oliva; y más perjudiciales, fritas, sobre todo con aceites trans o saturados.

  1. Aceite de palma: mejor que las grasas hidrogenadas, pero malo para el planeta

En la industria alimentaria se ha vendido como sustituto de las nocivas grasas hidrogenadas, pero no es el más adecuado porque contiene un alto porcentaje de grasas saturadas que perjudican la salud, elevando, por ejemplo, el colesterol malo.

Además, si le preocupa la naturaleza, ha de saber que su producción está acabando con muchos bosques tropicales. Y los agroquímicos que requiere el monocultivo industrial (fertilizantes y pesticidas) contaminan ríos, reducen la biodiversidad y pueden suponer un riesgo para la salud de la población de esas zonas.

  1. Aceite de colza: el más barato 

El aceite de colza contiene de forma predominante un ácido graso mono insaturado distinto al del aceite de oliva, con una cadena de más átomos de carbono, lo cual hace que no tenga las propiedades beneficiosas que tiene el ácido oleico del aceite de oliva sobre la salud. También contiene moderadas cantidades de ácidos grasos esenciales omega-6 y omega-3, así como vitamina E.

  1. Aceite de soya hidrogenado: no aconsejable si padece cardiopatías

El problema está precisamente en el proceso de hidrogenación, que produce ácidos grasos trans. Como manifestaron en 2012 investigadores de la Universidad de Chile. “Existen suficientes estudios que apoyan la recomendación de la disminución del consumo de ácidos grasos trans derivados de la hidrogenación parcial de aceites, para la prevención de enfermedades cardiovasculares”.

  1. Aceite de cártamo

    El cártamo es una planta que se cultiva especialmente en México y desde hace algunos años también en España. Antes era muy apreciada por sus hojas amarillas, que pulverizadas hacían las veces de colorante tipo azafrán. Ahora lo es por sus semillas, de las que se extrae este aceite. Su contenido en los beneficiosos ácido oleico (el del aceite de oliva) y ácido linoleico (omega-6) es variable. Y, según el doctor Luengo, su consumo no supone ningún problema para la salud.

  1. Almidón modificado de papas

No es infrecuente encontrar este almidón modificado químicamente (en patatas fritas, palomitas, snacks de cereales) para hacer los productos más resistentes al calor y la congelación. “Es una forma de preservar la estabilidad del alimento en cuestión”,

  1. Dextrosa: azúcar para dar color

Favorece a medio-largo plazo la diabetes mellitus de tipo 2 y la obesidad. Debe evitarse en la alimentación, como otros tipos de azúcares de absorción rápida, salvo los presentes de forma natural en frutas y lácteos. Se emplea en la elaboración de patatas fritas para conseguir mayor sabor y un color más dorado, a través de la caramelización.

  1. Potenciador del sabor de origen vegetal

Hay de muchas clases y en la información nutricional no se especifica de cuál es en cada caso. Estos aditivos no tienen efectos nocivos. Sea cual sea el empleado, en dosis bajas refuerza el sabor de los componentes del alimento. Otros, como el ácido L-glutámico, en dosis altas, recuerdan al sabor de la carne.

  1. Dimetilpolisiloxano: un aditivo que disminuye la espuma en la fritura

Se trata de un aditivo alimentario aprobado por la Unión Europea que se emplea en alimentos y fármacos para disminuir la producción de espuma en los procesos de efervescencia; en este caso, en la fritura

  1. Ácido cítrico: a su cuerpo le da igual

Evita el oscurecimiento de las patatas troceadas. Es totalmente inocuo para el organismo.

  1. Goma xantana: aporta el tono esponjoso

Se trata de una sustancia que se produce por la fermentación de un carbohidrato producido por una bacteria, y a la que se recurre por sus efectos espesantes. Generalmente estos productos ni siquiera se absorben en el intestino humano.

  1. Levadura: ¿un microbio en mis papas?

El extracto de levadura tiene un uso muy extendido entre los alimentos precocinados. Es un potenciador del sabor que incluso contiene cierto gusto a carne a los alimentos a los que se añade. También se emplea porque al estar presente en la fritura produce en los alimentos una costra crujiente.

  1. Pirosfosfato ácido de sodio: depende de la cantidad

Este ingrediente en grandes cantidades puede provocar malestar digestivo y llegar a modificar el equilibrio en el organismo de calcio y fósforo. Las dosis habituales en los productos de consumo no suponen amenaza alguna para la salud. Está presente en chicles, refrescos, bebidas isotónicas y algunos derivados lácteos.

  1. Dextrina de papa: azúcar de almidón “aceptable”

Además de en las patatas fritas, puede encontrarse en muchos otros alimentos procesados: zumos, productos horneados, barritas de cereales, confitería, chicles, nueces y lácteos. Como derivado del almidón, no tiene riesgos para la salud.

  1. Harina de arroz: el toque crujiente

A diferencia de la harina de trigo, la de arroz está libre de gluten, una buena noticia para celíacos. Aunque como avisan desde la Asociación Celíaca Aragonesa, cabe la posibilidad de que en las harinas de arroz a granel haya trazas de cereales con gluten y siempre es preferible consumir aquellas específicamente señaladas como “aptas para celíacos”.

La lista de ingredientes contiene algunos que deberían evitarse claramente (la dextrosa, la sal de sodio, el aceite de soja hidrogenado), otros que son alternativas menos saludables a otros ingredientes y que se emplean por su menor precio (aceite de colza en lugar de aceite de oliva, aceite de cártamo en lugar de aceite de girasol) y otros a los que “no hay nada que objetar”.

(Con información de El País)

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